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sobre Carbajo
Pueblo fronterizo con Portugal en pleno Parque Natural Tajo Internacional; naturaleza virgen
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Carbajo, en la comarca cacereña del Tajo-Salor, es de esos pueblos pequeños donde el paisaje manda: dehesa, encinas, pastizales y caminos de tierra que siguen el ritmo de la vida ganadera. Con menos de 200 habitantes, aquí se viene a bajar marchas, pasear sin prisa y entender cómo se vive en la Extremadura más rural.
Qué ver en Carbajo
El pueblo se recorre en un rato. La iglesia parroquial es la referencia principal y, alrededor, aparecen casas de arquitectura popular: muros de piedra y cal, patios y chimeneas que delatan la vida de campo.
Merece la pena asomarse a los alrededores: dehesas abiertas, cercados, charcas y arroyos estacionales que crean pequeños rincones de ribera. Con algo de suerte, verás cernícalos, abubillas o abejarucos sobre los claros.
Qué hacer
Lo mejor es caminar por los caminos tradicionales que unen fincas y pequeñas zonas de pasto. Son paseos sencillos, más de observación que de “reto”, y ayudan a leer el territorio: muros de piedra, cercas, abrevaderos y restos de usos antiguos.
La cocina aquí huele a dehesa: cerdo ibérico, cordero, cabrito y platos de cuchara cuando aprieta el frío. En otoño, si conoces y respetas la normativa y el terreno, la micología forma parte de la conversación local.
Fiestas y tradiciones
En pueblos así, las fiestas patronales (en verano, por lo general) se viven con el regreso de familiares. En invierno, la matanza sigue siendo una tradición relevante en muchas casas, con elaboración doméstica de embutidos.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta a pie por el centro para ver la iglesia y la arquitectura popular.
- Salida corta por un camino cercano para entrar en la dehesa y buscar aves en claros y lindes.
- Parada breve en alguna zona de sombra para escuchar el campo (y entender por qué aquí se habla más bajo).
Mejor época
Primavera y otoño, por temperaturas y colores. En verano conviene evitar las horas centrales del día; el calor y la falta de sombra en los caminos se notan. En invierno el ambiente tiene encanto, pero los días son cortos y algunos tramos se embarran tras lluvias.