Artículo completo
sobre Garrovillas de Alconétar
Posee una de las plazas mayores porticadas más grandes y bellas de España; convento en ruinas impresionante
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón de la comarca cacereña del Tajo-Salor, donde los campos de cereales se extienden hasta perderse en el horizonte, se alza Garrovillas de Alconétar, un pueblo que susurra historias milenarias entre sus calles empedradas. Con sus 1.988 habitantes y asentado a 327 metros de altitud, este enclave extremeño ha sabido conservar la esencia de la España interior, esa que invita a caminar sin prisa y a descubrir tesoros arquitectónicos que hablan de un pasado glorioso.
El pueblo debe parte de su nombre al legendario Puente de Alconétar, una obra de ingeniería romana que durante siglos fue paso obligado sobre el Tajo. Aunque las aguas del embalse de Alcántara lo mantienen sumergido gran parte del año, su legado pervive en el carácter histórico de esta villa que supo adaptarse a los tiempos sin perder su alma tradicional.
Pasear por Garrovillas es como hojear un libro de historia al aire libre, donde cada piedra cuenta una historia y cada rincón invita a la contemplación de una Extremadura auténtica, lejos de las multitudes pero rica en patrimonio y tradiciones que se mantienen vivas generación tras generación.
Qué ver en Garrovillas de Alconétar
La Plaza Mayor constituye el corazón neurálgico del pueblo, un espacio porticado que conserva la estructura típica de las plazas castellanas donde se celebraba el mercado medieval. Sus soportales de piedra y madera crean un ambiente acogedor que invita a sentarse y observar el discurrir pausado de la vida local.
La Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol destaca como el monumento más representativo del municipio. Este templo, construido entre los siglos XV y XVI, presenta una interesante mezcla de estilos gótico tardío y renacentista. Su torre campanario se eleva majestuosa sobre el caserío, convirtiéndose en referencia visual desde cualquier punto del pueblo. En su interior se conservan retablos barrocos y una pila bautismal que algunos expertos datan de época visigoda.
El entramado urbano medieval se mantiene prácticamente intacto en el casco histórico, con calles estrechas y casas de mampostería que muestran la arquitectura popular extremeña. Merece especial atención la Casa de los Carvajal, un palacete del siglo XVI que exhibe un escudo nobiliario en su fachada principal.
Aunque sumergido bajo las aguas del embalse, el famoso Puente de Alconétar emerge durante los períodos de sequía, ofreciendo entonces una estampa única. Este puente romano del siglo II fue durante siglos el único paso sobre el Tajo en esta zona y formaba parte de la Vía de la Plata.
Qué hacer
Los amantes del senderismo encontrarán en los alrededores de Garrovillas múltiples opciones para disfrutar del paisaje de la penillanura cacereña. La Ruta del Tajo permite seguir el curso del río y descubrir parajes naturales donde la dehesa extremeña muestra toda su belleza, especialmente durante la primavera cuando el campo se tiñe de verde y florecen las jaras y retamas.
La observación de aves cobra especial relevancia en esta zona, ya que el embalse de Alcántara atrae a numerosas especies acuáticas y migratorias. Grullas, garzas, cigüeñas y diversas rapaces pueden avistarse según la época del año, convirtiendo cualquier paseo en una experiencia ornitológica.
La gastronomía local ofrece los sabores auténticos de la cocina extremeña, con platos elaborados a base de cordero, cabrito y cerdo ibérico. Las migas extremeñas, el gazpacho de pastor y los quesos artesanales de la zona forman parte de una tradición culinaria que se puede disfrutar en las tabernas y mesones del pueblo.
Para los interesados en la arqueología y la historia, las visitas guiadas por el casco histórico permiten conocer en profundidad el legado medieval y renacentista del municipio, así como las leyendas y tradiciones que han pasado de generación en generación.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Garrovillas mantiene viva la tradición extremeña a lo largo del año. Las Fiestas Patronales en honor a San Pedro Apóstol se celebran hacia finales de junio con procesiones, bailes regionales y degustaciones gastronómicas que reúnen a vecinos y visitantes en un ambiente de hermandad.
La Semana Santa reviste especial solemnidad, con procesiones que recorren las calles del casco antiguo creando una atmósfera de recogimiento y tradición. Los pasos procesionales, algunos de notable valor artístico, salen de la iglesia parroquial acompañados por el fervor popular.
En agosto tiene lugar la Feria de Verano, que combina actividades culturales, espectáculos musicales y eventos gastronómicos. Es el momento ideal para conocer las tradiciones locales y disfrutar del ambiente festivo en las cálidas noches extremeñas.
Información práctica
Garrovillas de Alconétar se encuentra a 65 kilómetros al noroeste de Cáceres, siguiendo la carretera EX-207 en dirección a Alcántara. El acceso es sencillo y el trayecto permite disfrutar del paisaje característico de la penillanura extremeña.
una de las mejores época para visitar el pueblo es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el entorno natural muestra su mayor atractivo. Si se desea contemplar los restos del Puente de Alconétar, conviene consultar previamente el nivel del embalse.
El pueblo cuenta con infraestructuras básicas de alojamiento y restauración que permiten disfrutar de una estancia tranquila en contacto directo con la Extremadura más auténtica.