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sobre Herrera de Alcántara
Balcón sobre el Tajo Internacional; pueblo fortificado en la frontera con vistas espectaculares
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Herrera de Alcántara, en la comarca cacereña del Tajo-Salor, es uno de esos pueblos pequeños donde el campo marca el ritmo. Con apenas 230 habitantes, se asienta a 269 metros de altitud entre dehesas de encinas y alcornoques, en un paisaje sereno y abierto que invita a caminar sin prisa y a escuchar lo que normalmente pasa desapercibido: aves, viento y algún cencerro a lo lejos.
Qué ver en Herrera de Alcántara
La referencia patrimonial del casco urbano es la iglesia parroquial de San Bartolomé, sobria y de arquitectura tradicional. A su alrededor, el interés está en el paseo por el pueblo: calles tranquilas y vivienda popular con piedra, adobe, teja árabe, portadas de granito y rejería sencilla. No es un lugar de grandes monumentos; funciona mejor como visita lenta, fijándose en los detalles.
Fuera del núcleo, el protagonista es el entorno de dehesa, con encinas viejas, manchas de alcornoque y actividad ganadera. Es un buen escenario para fotografía de paisaje y para observar aves, sobre todo a primera y última hora del día.
Qué hacer
- Paseos y rutas por caminos rurales para entrar en la dehesa (mejor con calzado cerrado).
- Observación de fauna: rapaces y otras aves son habituales en este tipo de mosaico mediterráneo.
- Gastronomía de dehesa: jamón y embutidos, quesos, migas, gazpacho y platos ligados a la caza menor, según temporada.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta a pie por el casco urbano, acercándote a la iglesia de San Bartolomé y callejeando sin rumbo fijo.
- Salida corta por un camino a las afueras para ver la dehesa de cerca (ida y vuelta, sin complicaciones).
Mejor época
- Primavera y otoño: temperaturas más llevaderas y campo con más vida.
- Verano: mejor a primera hora o al atardecer; al mediodía aprieta el calor.
- Invierno: días cortos y más frescos; conviene planificar la luz.
Información práctica
El acceso se realiza por carreteras comarcales. En pueblos tan pequeños conviene llegar con el depósito razonable y no confiar en encontrar servicios a cualquier hora.