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sobre Navas del Madroño
Pueblo de la penillanura con arquitectura de chimeneas grandes y entorno ganadero
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Navas del Madroño, en la comarca del Tajo-Salor, es uno de esos pueblos pequeños donde la dehesa marca el ritmo. Con 1.256 habitantes y a 428 metros de altitud, el entorno manda: encinas, pastos y caminos rurales que invitan a caminar sin prisa. El nombre recuerda al madroño, más presente antaño, y hoy el paisaje lo firman sobre todo las dehesas extremeñas.
Qué ver en Navas del Madroño
La iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora es el edificio principal. Es un templo sobrio, de mampostería y sillería, con base del siglo XVI y reformas posteriores.
En el casco urbano merece la pena fijarse en la arquitectura popular: fachadas encaladas, portones de madera y patios que explican bien cómo se vivía (y se vive) con el calor del verano.
A las afueras, la ermita del Cristo de la Salud concentra parte de la devoción local y sirve de punto de referencia en las celebraciones del pueblo.
Y, por encima de todo, está el paisaje de dehesa: un mosaico de encinas y pastizales donde se entiende la ganadería y la vida rural de la zona.
Qué hacer
Caminar por pistas y caminos rurales es la actividad más natural aquí. Si te gusta la fauna, la observación de aves tiene alicientes: grullas en invierno, cigüeñas y rapaces en el entorno.
En la mesa mandan los productos de la dehesa: ibéricos, guisos, migas y quesos. En otoño, la micología gana protagonismo, siempre con prudencia y conocimiento.
Fiestas y tradiciones
El calendario se apoya en celebraciones religiosas y ciclos del campo: fiestas patronales en agosto, festividad del Cristo de la Salud en septiembre, Semana Santa y celebraciones ligadas a la vendimia en otoño.
Mejor época
Primavera y otoño son los momentos más agradecidos por temperaturas y colores del campo. En verano el calor aprieta; en invierno, el aliciente suele estar en el paso y presencia de grullas.
Si solo tienes 2 horas: qué ver
- Vuelta tranquila por el centro para ver casas tradicionales y rincones cotidianos.
- Parada en la iglesia de la Asunción (al menos por fuera).
- Salida corta por algún camino de dehesa cercano para llevarte la imagen del paisaje.