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sobre Salorino
En la Sierra de San Pedro; zona de especial protección de aves y frontera
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En la comarca del Tajo-Salor, a 323 metros de altitud, Salorino es uno de esos pueblos cacereños que van a su ritmo. Con 554 habitantes, mantiene una vida tranquila y cotidiana, de calles sencillas y entorno de dehesa.
El paisaje es el de la penillanura extremeña: encinas y alcornoques, muros de piedra y fincas abiertas que cambian de tono según la estación. El casco urbano conserva arquitectura popular de materiales locales, con rejas, balcones de hierro y algún rincón con pilas, fuentes o lavaderos que recuerdan cómo se organizaba la vida antes de la llegada del agua corriente a todas las casas.
Qué ver en Salorino
- Iglesia parroquial: es la referencia del pueblo y el edificio más reconocible. Merece la pena asomarse y fijarse en su fábrica tradicional de piedra y cal.
- Paseo por el casco urbano: calles cortas, viviendas encaladas y detalles de arquitectura doméstica. Es un recorrido rápido y agradecido si vas sin prisa.
- Entorno de dehesa: a las afueras, los caminos entre encinas y alcornoques dan la medida del paisaje local.
Qué hacer
- Caminar por caminos rurales: hay recorridos sencillos para estirar las piernas y entender el territorio.
- Gastronomía de pueblo: migas, productos de matanza, quesos, miel y, en temporada, platos de caza.
- Aves y naturaleza: con paciencia se ven especies del monte mediterráneo (abubillas, rabilargos y rapaces).
Mejor época
- Primavera y otoño: temperaturas más llevaderas y campo más fotogénico.
- Verano: mejor a primera y última hora; a mediodía el calor aprieta.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta tranquila por el casco urbano hasta la iglesia parroquial.
- Salida corta por un camino a las afueras para ver dehesa y luz de tarde.
- Parada breve en alguna fuente o lavadero si te queda a mano.