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sobre Talaván
Pueblo con ermita destacada y miradores sobre el río Tajo
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En la comarca cacereña del Tajo-Salor, Talaván es de esos pueblos donde todo va a otra velocidad: dehesa alrededor, calles de piedra y conversaciones a la sombra cuando aprieta el sol. Con menos de mil habitantes, el casco se recorre a pie sin prisa, escuchando el agua de las fuentes y el toque de campanas que marca las horas.
Qué ver en Talaván
El punto central es la Iglesia Parroquial, un templo sobrio, muy en la línea de la arquitectura religiosa rural extremeña. A su alrededor se aprecia la arquitectura popular: fachadas de piedra, zócalos de granito, puertas de madera y balcones de hierro forjado que aún cuentan cómo se construía para durar.
En las afueras manda la dehesa, con encinas, pastos y fauna asociada a este paisaje tan extremeño. Según la época, las riberas cercanas aportan un contraste más fresco y verde para un paseo tranquilo.
También quedan antiguos molinos repartidos por el término, recuerdos de cuando el agua sostenía parte de la vida económica local.
Qué hacer
Los paseos por caminos rurales son lo más agradecido: dehesa, ganado y horizonte abierto. Si te interesa la observación de aves, aquí hay buenas opciones en el entorno, con especies habituales de estos paisajes. Y en lo gastronómico, lo coherente es buscar platos de siempre: guisos, migas, dulces caseros y productos ligados a la dehesa.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales suelen concentrar el ambiente del verano, con actos religiosos y reuniones vecinales. La Semana Santa se vive con recogimiento, y en otoño aparecen actividades vinculadas a la montanera y a los productos de la dehesa.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el centro y la Iglesia Parroquial.
- Callejea fijándote en casas tradicionales y detalles (granito, rejas, portadas).
- Sal a las afueras un rato para ver la dehesa y volver con calma.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Cáceres se llega por la EX-207, en un trayecto de unos 30 km.
Mejor época: Primavera y otoño, por temperaturas más llevaderas. En verano conviene evitar las horas centrales del día si vas a caminar; en invierno el pueblo está muy tranquilo y los días claros dan buena luz para fotos.