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sobre Villa del Rey
Pequeña localidad fronteriza con encanto rural y tranquilidad
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En el corazón de la comarca del Tajo-Salor, donde los campos de cereales se extienden hasta el horizonte y el tiempo parece haberse detenido, se encuentra Villa del Rey, una pequeña aldea cacereña que custodia la esencia más pura de la Extremadura rural. Con apenas 115 habitantes y a 336 metros de altitud, este diminuto municipio es un remanso de paz que invita a desconectar del bullicio urbano y a redescubrir los placeres sencillos de la vida rural.
Villa del Rey es uno de esos lugares que nos recuerdan que el verdadero valor de un destino no reside en su tamaño, sino en su capacidad para transmitir autenticidad. Aquí, cada casa cuenta una historia, cada calle guarda secretos centenarios y cada conversación con sus vecinos se convierte en una ventana al alma de la Extremadura más tradicional.
El paisaje que rodea la aldea es de una belleza serena y contemplativa, con suaves ondulaciones que se pierden en el horizonte y dehesas que aportan ese toque tan característico del paisaje extremeño. Es el destino perfecto para quienes buscan turismo rural en estado puro, lejos de las multitudes y cerca de la naturaleza.
Qué ver en Villa del Rey
El patrimonio de Villa del Rey, aunque modesto en términos monumentales, resulta fascinante por su valor etnográfico y su perfecta integración en el paisaje rural extremeño. La iglesia parroquial constituye el principal punto de referencia arquitectónico de la localidad, un templo de construcción tradicional que refleja la sobriedad característica de la arquitectura religiosa rural de la región.
El casco urbano de Villa del Rey es un testimonio vivo de la arquitectura popular extremeña. Sus calles estrechas y casas de adobe y mampostería, con sus característicos tejados de teja árabe, componen un conjunto arquitectónico de gran valor etnológico. Muchas de estas construcciones conservan elementos tradicionales como patios interiores, corrales y bodegas excavadas en la roca, que nos hablan de un modo de vida rural que se ha mantenido prácticamente inalterado durante siglos.
Los alrededores de Villa del Rey ofrecen paisajes de gran belleza natural. Las dehesas cercanas, con sus encinas centenarias y pastos naturales, son el hábitat perfecto para observar la fauna autóctona extremeña. El paisaje agrícola, dominado por campos de cereales y olivares, cambia de color según la estación, ofreciendo una paleta cromática que va desde los verdes intensos de primavera hasta los dorados de verano.
La naturaleza que envuelve la aldea es ideal para la práctica del turismo ornitológico, especialmente durante los meses de primavera y otoño, cuando las migraciones aportan una mayor diversidad de especies.
Qué hacer
Villa del Rey es el punto de partida perfecto para rutas de senderismo y cicloturismo por la comarca del Tajo-Salor. Los senderos que parten desde la localidad permiten descubrir paisajes de dehesa, campos de cultivo y pequeños arroyos estacionales que cobran vida durante el período de lluvias.
La observación de la fauna es una de las actividades más gratificantes que se pueden realizar en los alrededores. Las dehesas albergan una rica avifauna que incluye especies emblemáticas como la cigüeña blanca, el milano real y diversas rapaces que encuentran en estos ecosistemas el hábitat perfecto para anidar.
La gastronomía local, aunque sencilla, está profundamente arraigada en la tradición extremeña. Los productos de la matanza, el aceite de oliva de producción propia, las migas extremeñas y los quesos artesanales forman parte de una cocina que ha sabido mantener sus raíces. Durante la época de recolección, es posible participar en actividades relacionadas con la elaboración tradicional de aceite de oliva.
La fotografía rural encuentra en Villa del Rey un escenario excepcional. Los amaneceres y atardeceres, con la luz dorada filtrándose entre las encinas, crean atmósferas de gran belleza que los amantes de la fotografía sabrán aprovechar.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Villa del Rey gira en torno a las celebraciones religiosas y las tradiciones agrícolas que han marcado el ritmo de vida rural durante generaciones. Las fiestas patronales suelen celebrarse durante los meses de verano, coincidiendo con el período de mayor actividad social de la localidad.
En agosto se celebran las festividades más importantes del año, con procesiones, verbenas populares y comidas comunitarias que reúnen a vecinos y visitantes en un ambiente de gran cordialidad. Estas celebraciones son una excelente oportunidad para conocer las tradiciones locales y disfrutar de la gastronomía típica de la zona.
Durante la primavera, algunas tradiciones agrícolas como las bendiciones de campos mantienen viva la conexión entre la comunidad y la tierra que la sustenta, ceremonias que reflejan la importancia de la agricultura en la vida local.
Información práctica
Villa del Rey se encuentra a unos 45 kilómetros al oeste de Cáceres capital. Para llegar desde Cáceres, se debe tomar la carretera EX-207 en dirección a Valencia de Alcántara, desviándose después hacia la localidad. El trayecto, de aproximadamente 45 minutos, discurre por carreteras secundarias que atraviesan paisajes típicamente extremeños.
una de las mejores época para visitar Villa del Rey es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra toda su belleza. Los meses de abril a junio y de septiembre a noviembre ofrecen condiciones ideales para las actividades al aire libre.
Al tratarse de una localidad muy pequeña, es recomendable planificar el alojamiento en poblaciones cercanas de mayor tamaño o en casas rurales de la comarca. La visita se puede combinar perfectamente con otros destinos del Tajo-Salor, creando una ruta por la Extremadura rural más auténtica.