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sobre Cabeza la Vaca
El pueblo más alto de la provincia situado en plena sierra; famoso por su entorno boscoso de castaños y su arquitectura serrana peculiar
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En la comarca de Tentudía, entre dehesas que empiezan a ganar altura, aparece Cabeza la Vaca. A unos 763 metros, este municipio de 1.296 habitantes se apoya en las laderas de la Sierra de Tentudía y conserva un ritmo tranquilo, de los que ya no abundan.
El nombre, tan peculiar, se asocia a la historia medieval y a las formas del relieve de la zona. El paseo por el casco urbano es sencillo: calles empedradas, casas encaladas de arquitectura popular extremeña, tejados de teja árabe y detalles como zócalos de piedra o chimeneas cónicas. Aquí el atractivo está en mirar con calma.
Qué ver
La iglesia parroquial domina la plaza y sigue siendo uno de los puntos de reunión del pueblo. Merece entrar si la encuentras abierta: por dentro suele hablar más de la devoción local que de la grandilocuencia.
Alrededor, la arquitectura tradicional se entiende a pie, sin mapa: fachadas blancas, portadas sencillas y patios que ayudan a sobrellevar el calor.
Y, fuera del caserío, manda el paisaje. La dehesa (encinas, alcornoques y pastizales) marca el carácter del entorno. Desde varios puntos se adivinan las cumbres de la Sierra de Tentudía, con el Pico Tentudía como referencia visual.
Qué hacer
Desde el pueblo salen paseos y rutas de senderismo hacia la sierra, entre encinas y granito. Si te interesa la fauna, la observación de aves y la fotografía de paisaje funcionan especialmente bien a primera y última hora.
En mesa, los productos de dehesa —jamón ibérico, quesos de cabra, miel— y, en otoño, las setas, suelen aparecer con naturalidad en la cocina local.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta por el centro: plaza, iglesia (si está abierta) y calles empedradas.
- Salida corta hacia el borde del pueblo para asomarte a la dehesa y buscar una panorámica hacia la Sierra de Tentudía.
Mejor época
Primavera y otoño son los momentos más agradables por temperaturas y color del paisaje. En verano conviene evitar las horas centrales si vas a caminar; en invierno, la altitud se nota y puede refrescar bastante.