Artículo completo
sobre Montemolín
Pueblo histórico con castillo árabe y cuna de la Orden de Santiago en la zona; incluye las pedanías de Pallares y Santa María
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón de la comarca de Tentudía, donde las dehesas extremeñas se extienden hasta el horizonte como un mar verde salpicado de encinas, se alza Montemolín, un pueblo serrano que conserva intacto el sabor de la España rural más auténtica. Con apenas 1.322 habitantes y situado a 615 metros de altitud, este municipio pacense es uno de esos destinos que invitan a desconectar del mundo y redescubrir los ritmos pausados de la vida de pueblo.
Sus calles empedradas y sus casas encaladas nos transportan a otra época, mientras que los paisajes circundantes, con la imponente silueta del Convento de Tentudía vigilando desde las alturas, componen una estampa perfecta de la Extremadura más tradicional. Montemolín es el lugar ideal para quienes buscan turismo de interior sin renunciar a la riqueza patrimonial y la calidez de un pueblo que ha sabido mantener vivas sus tradiciones.
Qué ver en Montemolín
El patrimonio arquitectónico de Montemolín refleja siglos de historia en sus piedras. La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Consolación domina el centro del pueblo con su imponente estructura, siendo un magnífico ejemplo de la arquitectura religiosa extremeña. Su interior alberga retablos de gran valor artístico que merecen una visita pausada.
El Convento de Tentudía, aunque ubicado en el término municipal vecino, forma parte indisoluble del paisaje y la identidad de Montemolín. Este monasterio franciscano, fundado en el siglo XIII tras la batalla de Tentudía, se erige en lo alto de la sierra y ofrece unas vistas espectaculares de toda la comarca. Sus muros guardan leyendas y una rica historia vinculada a la Reconquista.
Paseando por el casco urbano, llaman la atención las casas señoriales con sus escudos nobiliarios y las construcciones populares de arquitectura tradicional extremeña. La Plaza Mayor constituye el corazón social del pueblo, donde confluyen las calles principales y se desarrolla gran parte de la vida comunitaria.
En los alrededores, la dehesa extremeña despliega toda su belleza, con extensos pastizales salpicados de encinas centenarias que crean uno de los ecosistemas más característicos de la península. Estos parajes son ideales para la observación de fauna ibérica, especialmente aves rapaces y especies como el lince o el jabalí.
Qué hacer
Montemolín es un destino perfecto para los amantes del senderismo y las rutas naturales. La subida al Convento de Tentudía desde el pueblo ofrece una caminata de dificultad media con una recompensa visual excepcional. El sendero serpenteante permite disfrutar de la flora mediterránea y, una vez en la cumbre, las panorámicas abarcan desde la provincia de Huelva hasta tierras cordobesas.
Las rutas por la dehesa son otra de las grandes atracciones. Estos paseos, ya sea a pie o en bicicleta, permiten adentrarse en uno de los ecosistemas más singulares de Europa, donde el aprovechamiento sostenible de los recursos ha creado un paisaje único. Durante el otoño, la recolección de setas añade un aliciente extra a estas excursiones.
La gastronomía local es otro de los grandes atractivos. Los productos de la matanza tradicional, las migas extremeñas, los quesos de cabra y los guisos de caza forman parte de una cocina rica y contundente. No hay que perderse los dulces conventuales que aún se elaboran siguiendo recetas centenarias, especialmente durante las festividades religiosas.
Para los interesados en el turismo ornitológico, los cielos de Montemolín ofrecen un espectáculo único durante las migraciones, cuando grandes bandadas cruzan estos cielos camino de África.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Montemolín mantiene vivas las tradiciones más arraigadas de la comarca. Las Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora de la Consolación se celebran a mediados de agosto, combinando actos religiosos con celebraciones populares que incluyen verbenas, competiciones deportivas y degustaciones gastronómicas.
La Semana Santa se vive con especial fervor, destacando las procesiones que recorren las calles empedradas del pueblo en un ambiente de profundo recogimiento. Las hermandades locales mantienen tradiciones centenarias que emocionan tanto a devotos como a visitantes.
En septiembre, las Fiestas del Cristo reúnen a vecinos y visitantes en torno a celebraciones que combinan lo sagrado y lo profano, con actividades para todas las edades y la tradicional degustación de productos típicos de la temporada.
Durante el otoño, la Fiesta de la Castaña celebra uno de los productos más característicos de la sierra, con degustaciones, talleres y actividades familiares que ponen en valor este fruto tan ligado a la identidad local.
Información práctica
Para llegar a Montemolín desde Badajoz, la capital provincial, hay que recorrer aproximadamente 80 kilómetros por la A-66 hasta Zafra y después tomar la EX-101 en dirección a la sierra. El trayecto dura algo más de una hora y permite disfrutar de los paisajes característicos de la campiña extremeña.
una de las mejores época para visitar Montemolín es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los colores del paisaje alcanzan su máximo esplendor. Los meses de abril, mayo, octubre y noviembre son especialmente recomendables para las actividades al aire libre.
Es aconsejable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas del pueblo y ropa adecuada para las excursiones por la sierra. Durante el verano, las temperaturas pueden ser elevadas, por lo que conviene evitar las horas centrales del día para las caminatas más largas.