Artículo completo
sobre Hornachos
Antiguo enclave morisco situado en la Sierra Grande; ofrece vistas espectaculares
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón de la comarca de Tierra de Barros, a 538 metros de altitud sobre las onduladas colinas extremeñas, se alza Hornachos como un testimonio vivo de la rica historia multicultural de esta región. Este municipio de 3.487 habitantes guarda entre sus calles empedradas los ecos de una convivencia única entre culturas cristiana y mudéjar que marcó profundamente su identidad.
El pueblo se extiende por las laderas de un cerro, ofreciendo desde sus miradores naturales unas vistas espectaculares sobre los campos de viñedos y olivares que caracterizan Tierra de Barros. Sus casas blancas, salpicadas por las típicas construcciones de mampostería extremeña, crean un conjunto urbano de gran belleza que invita al paseo pausado y al descubrimiento de sus rincones más auténticos.
Qué ver en Hornachos
El patrimonio arquitectónico de Hornachos refleja su pasado multicultural de forma excepcional. La Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción, construida en el siglo XVI, destaca por su imponente torre campanario y su interior, donde se conservan interesantes retablos barrocos. Su arquitectura combina elementos góticos tardíos con detalles renacentistas, creando un conjunto armonioso que merece una visita detallada.
El castillo medieval, aunque en ruinas, conserva restos significativos de su antigua muralla y torres que permiten imaginar su importancia estratégica durante la Reconquista. Desde este punto elevado se obtienen algunas de las mejores panorámicas de la comarca, especialmente al atardecer cuando la luz dorada baña los viñedos circundantes.
En el casco urbano, destaca la arquitectura popular extremeña con sus características casas señoriales de los siglos XVII y XVIII. Algunas conservan elementos decorativos mudéjares en sus portadas y patios interiores, testimonio de la importante comunidad morisca que habitó estas tierras hasta principios del siglo XVII.
El entorno natural ofrece paisajes típicos de la penillanura extremeña, con dehesas de encinas centenarias donde pasta el ganado en libertad. Los olivares monumentales y las extensas viñas componen un mosaico agrícola de gran valor paisajístico, especialmente bello durante la floración primaveral o en los colores dorados del otoño.
Qué hacer
Hornachos es punto de partida ideal para rutas de senderismo por las suaves colinas de Tierra de Barros. El sendero que conduce hasta los restos del castillo ofrece una caminata de dificultad baja con recompensas visuales extraordinarias. Los amantes del cicloturismo encontrarán en los caminos rurales que conectan con pueblos vecinos como Villalba de los Barros o Fuente de Cantos unas rutas perfectas para pedalear entre viñedos.
La gastronomía local constituye una experiencia imprescindible. Los productos de la tierra, especialmente el aceite de oliva virgen extra y los vinos con Denominación de Origen Ribera del Guadiana, pueden degustarse en los establecimientos tradicionales del pueblo. Los embutidos ibéricos, el queso de oveja y las migas extremeñas forman parte de una cocina que conserva las recetas ancestrales transmitidas de generación en generación.
Para los interesados en el turismo cultural, las visitas guiadas al patrimonio histórico permiten conocer la fascinante historia de la comunidad morisca de Hornachos, una de las más importantes de Extremadura. Los archivos municipales conservan documentación que testimonia esta rica herencia cultural.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Hornachos combina celebraciones religiosas con tradiciones populares profundamente arraigadas. Las fiestas patronales en honor de la Purísima Concepción se celebran en diciembre con procesiones, actos religiosos y actividades culturales que reúnen a todo el pueblo.
En agosto tienen lugar las fiestas de verano, que incluyen actuaciones musicales, verbenas populares y degustaciones de productos locales. Durante estos días, las calles se llenan de visitantes que llegan desde toda la comarca para participar en las celebraciones.
La Semana Santa se vive con especial devoción, con procesiones que recorren las calles empedradas del casco histórico. Las cofradías locales mantienen tradiciones centenarias en sus rituales y pasos, creando un ambiente de gran recogimiento y belleza.
En septiembre, la vendimia marca otro momento destacado del año, con actividades relacionadas con la elaboración del vino y la celebración de la cosecha que sustenta gran parte de la economía local.
Información práctica
Hornachos se encuentra a 60 kilómetros al sur de Badajoz por la carretera N-432, en dirección a Córdoba. Desde la capital pacense, el trayecto en vehículo propio dura aproximadamente 45 minutos por una carretera en buen estado que atraviesa paisajes representativos de la campiña extremeña.
La mejor época para visitarlo es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los paisajes agrícolas muestran sus colores más atractivos. Los meses de abril, mayo, octubre y noviembre ofrecen condiciones ideales para el senderismo y las actividades al aire libre.
Se recomienda dedicar al menos una jornada completa para conocer el patrimonio del pueblo y realizar alguna de las rutas por el entorno natural. La combinación con otros pueblos cercanos de Tierra de Barros permite crear itinerarios de varios días que profundizan en el conocimiento de esta comarca extremeña.