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sobre Santa Marta
Localidad de Tierra de Barros con tradición minera y agrícola; destaca por su iglesia y ambiente dinámico
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En el corazón de la Tierra de Barros, entre suaves colinas tapizadas de viñedos y olivares, se alza Santa Marta, un pueblo extremeño que conserva intacto el sabor de la Extremadura más auténtica. Con sus 4.125 habitantes, este enclave a 327 metros de altitud sobre el nivel del mar representa la esencia de los pueblos de interior, donde el tiempo parece haberse detenido para preservar tradiciones centenarias y un modo de vida pausado que invita al viajero a desconectar del ritmo acelerado de las grandes ciudades.
Recorrer las calles de Santa Marta es adentrarse en una Extremadura genuina, donde las casas encaladas se alternan con construcciones de piedra que hablan de siglos de historia. El municipio se extiende por un paisaje característico de la comarca, dominado por las suaves ondulaciones de terreno que han dado forma a una de las zonas vitivinícolas más importantes de la región. Aquí, la tradición agrícola se respira en cada rincón, desde los patios floridos hasta las bodegas familiares que han pasado de generación en generación.
Qué ver en Santa Marta
El patrimonio arquitectónico de Santa Marta, aunque modesto, refleja fielmente la historia de estos pueblos extremeños. La iglesia parroquial se erige como el principal referente monumental del municipio, mostrando elementos constructivos que hablan de diferentes épocas y estilos. Su campanario domina el perfil urbano del pueblo y sirve de orientación tanto para lugareños como para visitantes.
Paseando por el casco urbano, el viajero descubrirá la arquitectura popular extremeña en estado puro: casas de una y dos plantas con fachadas encaladas, balcones de forja tradicional y patios interiores que constituyen pequeños oasis de frescor durante los calurosos veranos. Las calles conservan ese trazado irregular típico de los pueblos que crecieron de forma orgánica, adaptándose a la topografía del terreno.
Los alrededores de Santa Marta ofrecen paisajes representativos de la Tierra de Barros, con extensas plantaciones de vid y olivo que cambian de color según las estaciones. Estos campos de cultivo, salpicados de encinas centenarias, crean un mosaico paisajístico que invita a largos paseos contemplativos, especialmente durante el amanecer y el atardecer, cuando la luz dorada baña toda la comarca.
Qué hacer
Santa Marta y su entorno natural ofrecen múltiples posibilidades para quienes buscan turismo tranquilo y experiencias auténticas. Los amantes del senderismo encontrarán rutas de dificultad baja que serpentean entre viñedos y olivares, perfectas para conocer la flora mediterránea de la zona y observar aves típicas del paisaje agrario extremeño.
La gastronomía local constituye uno de los principales atractivos del municipio. La tradición culinaria de Santa Marta se basa en los productos de la tierra: aceite de oliva virgen extra, vinos de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana, quesos de oveja y embutidos elaborados según recetas ancestrales. Los bares y restaurantes del pueblo ofrecen tapas tradicionales donde degustar estas especialidades, acompañadas siempre de la hospitalidad característica de los pueblos extremeños.
Los aficionados al enoturismo tienen en Santa Marta un punto de partida excelente para conocer la cultura vitivinícola de la Tierra de Barros. Pequeñas bodegas familiares abren sus puertas para mostrar procesos de elaboración tradicionales, donde aún se conservan técnicas transmitidas de padres a hijos.
La cercanía a otros municipios de la comarca permite organizar rutas circulares que incluyan varios pueblos en una misma jornada, descubriendo las particularidades de cada uno mientras se disfruta de paisajes cambiantes pero siempre armoniosos.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Santa Marta mantiene vivas tradiciones que se remontan siglos atrás. Las fiestas patronales, que se celebran durante el verano, transforman el pueblo en un escenario de música, bailes tradicionales y actividades para todas las edades. Estas celebraciones incluyen procesiones, verbenas populares y competiciones deportivas que refuerzan los lazos comunitarios.
En primavera, coincidiendo con las labores agrícolas más intensas, el pueblo celebra festividades relacionadas con la bendición de los campos y la petición de buenas cosechas. Estas ceremonias combinan elementos religiosos con tradiciones paganas ancestrales, creando un sincretismo cultural muy característico de la España rural.
Durante el otoño, la época de vendimia da lugar a celebraciones espontáneas en las que participan familias enteras, manteniendo viva una tradición que define la identidad de la comarca.
Información práctica
Santa Marta se encuentra a aproximadamente 45 kilómetros al sur de Badajoz capital, siguiendo la carretera EX-300 hasta Almendralejo y tomando después la conexión local. El trayecto en vehículo propio no supera los 40 minutos desde la capital provincial, lo que convierte al municipio en un destino perfecto para excursiones de un día o estancias de fin de semana.
una de las mejores época para visitar Santa Marta se extiende desde octubre hasta mayo, cuando las temperaturas son más suaves y el campo luce sus mejores colores. Los meses de primavera resultan especialmente recomendables, ya que la floración de los almendros y la actividad agrícola ofrecen un espectáculo natural de gran belleza.
Para el alojamiento, aunque Santa Marta no cuenta con grandes infraestructuras hoteleras, la cercanía a Almendralejo amplía considerablemente las opciones de hospedaje, desde casas rurales hasta hoteles que permiten usar el municipio como base para explorar toda la Tierra de Barros.