Artículo completo
sobre Guadiana
Pueblo de colonización de arquitectura moderna y funcional; independizado recientemente y dedicado a la agricultura intensiva
Ocultar artículo Leer artículo completo
Si vienes a hacer turismo en Guadiana, lo primero: llega en coche y no te compliques. Entras desde la EX‑390, entre Mérida y Badajoz. En Montijo giras hacia el sur. Aparca en cualquier calle. El pueblo es plano y pequeño. En diez minutos lo cruzas andando.
Guadiana tiene unos 2.400 vecinos y poco más de setenta años. Nació como pueblo de colonización a finales de los cuarenta. Durante décadas dependió de Badajoz. Desde 2012 es municipio propio. En 2020 acortaron el nombre y se quedó en Guadiana. Aquí no hay palacios ni calles medievales. Hay regadío, tomates y casas levantadas con el mismo plano.
Cómo llegar y dónde aparcar
Se llega rápido desde Mérida o Badajoz. La carretera es recta y sin complicaciones. El tráfico suele ser poco.
Aparcar no tiene misterio. No hay zona azul ni parkings grandes. Dejas el coche en cualquier calle y ya está. Algunas aceras se llenan de furgonetas de gente que trabaja en el campo. Los sábados por la mañana puede costar un poco más encontrar hueco. Nada dramático.
El centro se recorre en un momento. Calles rectas. Todo cerca.
Lo que encontrarás (y lo que no)
Las casas siguen el patrón de los pueblos de colonización. Viviendas bajas, muchas con patio detrás. Ladrillo visto o fachadas encaladas. Tejados a dos aguas.
Las calles mantienen nombres de otra época. Algunas han cambiado en los mapas. Otras siguen igual en las placas.
La iglesia es de los años cincuenta. Blanca, sencilla. Sin demasiada historia más allá de la del propio pueblo. El ayuntamiento ocupa un edificio bajo, también de esa época.
No hay casco antiguo. Tampoco miradores ni un monumento claro que concentre las fotos. Lo más visible desde lejos es el depósito de agua pintado.
Aun así, el pueblo funciona como pueblo. Tiene farmacia, ambulatorio, colegio y tiendas básicas. A primera hora se ven jornaleros saliendo hacia el campo. Por la tarde los niños andan en bici por las calles.
Comer y días de fiesta
La cocina es la que se espera en una zona de regadío y dehesa. Gazpacho con pan, a veces con huevo duro. Platos de matanza cuando llega el frío. Queso de oveja y miel de la zona.
No hay restaurantes de esos que salen en guías. Aquí se come donde come la gente del pueblo. Si preguntas, te dirán dónde sentarte. Conviene llegar temprano porque las cocinas no alargan mucho el horario.
En verano suele celebrarse una feria dedicada al tomate. Tiene lógica: buena parte de la economía local gira alrededor de ese cultivo. Montan escenario en la plaza y el ambiente es de verbena de pueblo.
A mediados de agosto la gente va en romería hasta la ermita de la Virgen de la Soledad. Son unos tres kilómetros desde el casco urbano. Muchos van andando.
Senderos junto al Guadiana
Desde el pueblo salen varios caminos agrícolas que se pueden recorrer andando o en bici. Todo es llano.
Uno de los recorridos más habituales sigue el curso del Guadiana. Va entre choperas y huertas. En primavera se ven bastantes aves. En verano aparecen los mosquitos, así que conviene ir preparado.
También hay pistas que se adentran en la dehesa cercana. Tierra roja, encinas y ganado. No esperes señalización elaborada. Son caminos de trabajo.
Lleva agua. Las sombras no abundan.
Consejo de pueblo
Guadiana no vive del turismo. Y se nota.
Si vienes, pasa un rato por la plaza al caer la tarde. Observa cómo funciona el sitio. Poco más. Para dormir o buscar más servicios, lo normal es quedarse en Montijo o acercarse a Mérida. Aquí casi todo gira alrededor del campo. Y eso es lo que hay.