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sobre Lobón
Conocido como el Balcón de las Vegas Bajas por sus vistas sobre el valle del Guadiana; pueblo de paso con historia
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En el corazón de la comarca de Tierra de Mérida - Vegas Bajas, donde el río Guadiana dibuja suaves meandros entre dehesas y cultivos, se encuentra Lobón, un pueblo extremeño de 2.761 habitantes que conserva intacto el espíritu tranquilo de la Extremadura más auténtica. A 245 metros de altitud, este municipio pacense se presenta como un remanso de paz donde el tiempo parece transcurrir a ritmo pausado, alejado del bullicio de las grandes ciudades.
Sus calles empedradas y casas encaladas cuentan historias de siglos pasados, mientras que los campos que lo rodean ofrecen una postal perfecta de la dehesa extremeña, con sus encinas centenarias y el ganado pastando bajo un cielo infinito. Lobón es uno de esos destinos que invitan a redescubrir los placeres sencillos del turismo rural: largos paseos, conversaciones al atardecer y la hospitalidad genuina de sus gentes.
Qué ver en Lobón
El patrimonio religioso de Lobón tiene en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción su máximo exponente. Este templo, que combina elementos góticos y renacentistas, preside la plaza principal del pueblo con su imponente torre. En su interior se conservan retablos de gran valor artístico que merecen una visita pausada para apreciar los detalles de la imaginería religiosa extremeña.
Paseando por el casco histórico, merece la pena detenerse en las casas señoriales que salpican las calles principales. Estas construcciones de los siglos XVII y XVIII, con sus fachadas de piedra y escudos nobiliarios, hablan del pasado próspero de familias que encontraron en estas tierras su lugar en el mundo. La arquitectura popular también tiene su encanto, con viviendas tradicionales de muros encalados y tejados de teja árabe que crean un conjunto urbano armonioso.
Los amantes de la naturaleza encontrarán en los alrededores del río Guadiana un espacio privilegiado para la observación de aves. Las riberas del río albergan una rica avifauna, especialmente durante las migraciones, cuando cigüeñas, grullas y otras especies convierten el paisaje en un espectáculo natural de primer orden. Los sotos fluviales conservan una vegetación autóctona que contrasta con la austeridad de la dehesa circundante.
Qué hacer
Lobón es punto de partida ideal para rutas de senderismo que recorren la vega del Guadiana y se adentran en la dehesa extremeña. Los caminos rurales permiten descubrir paisajes donde conviven la agricultura de regadío con la ganadería extensiva, creando un mosaico de colores y texturas que cambia con las estaciones del año.
La gastronomía local es otro de los grandes atractivos. Los productos de la tierra, desde las verduras de las huertas regadas por el Guadiana hasta el cordero y el cerdo ibérico criados en libertad, se transforman en platos contundentes y sabrosos. Las migas extremeñas, el gazpacho de pastor o los guisos de caza son algunas de las especialidades que se pueden degustar en el pueblo, acompañadas siempre de los excelentes vinos de la región.
Los aficionados al turismo ornitológico tienen en Lobón una base perfecta para explorar los humedales y dehesas de la comarca. El río Guadiana y sus afluentes crean ecosistemas diversos que albergan una gran variedad de especies, desde rapaces como el milano negro hasta pequeñas aves insectívoras que animan los bosques de ribera.
Para quienes buscan experiencias más culturales, las rutas por los pueblos vecinos permiten descubrir un patrimonio disperso pero rico en matices. La proximidad a Mérida convierte cualquier visita a Lobón en una oportunidad para combinar el turismo rural con la cultura romana más espectacular de España.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Lobón gira en torno a sus tradiciones religiosas y agrícolas. Las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Asunción se celebran a mediados de agosto, llenando las calles de música, danzas tradicionales y el ambiente festivo típico de los pueblos extremeños. Durante estos días, las verbenas nocturnas y las procesiones se alternan con actividades culturales y gastronómicas.
En Semana Santa, Lobón vive con especial recogimiento las celebraciones religiosas. Las procesiones recorren las calles del pueblo creando un ambiente de tradición y espiritualidad que conecta con las raíces más profundas de la cultura extremeña.
Las fiestas de San Antón, a finales de enero, mantienen vivas las tradiciones rurales con la bendición de los animales y hogueras que iluminan las noches de invierno, recordando la estrecha relación entre el pueblo y sus actividades agropecuarias.
Información práctica
Para llegar a Lobón desde Badajoz, hay que tomar la carretera EX-209 en dirección a Mérida y desviarse en el kilómetro 24. El trayecto de unos 30 kilómetros se completa en aproximadamente media hora, atravesando paisajes típicos de la penillanura extremeña.
una de las mejores época para visitar Lobón es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y la naturaleza muestra sus mejores colores. Los meses de abril a junio y de septiembre a noviembre ofrecen condiciones ideales para disfrutar de las actividades al aire libre.
Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar y prismáticos si se tiene interés por la observación de aves. El pueblo cuenta con servicios básicos y alojamientos rurales que permiten prolongar la estancia para conocer mejor esta comarca extremeña llena de sorpresas.