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sobre Oliva de Mérida
Municipio de tradición olivarera y arqueológica; destaca por el yacimiento del Palacete y su entorno serrano
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En el corazón de la comarca de Tierra de Mérida - Vegas Bajas, Oliva de Mérida se alza como un testimonio vivo de la historia extremeña. Este municipio de 1.674 habitantes, situado a 332 metros de altitud, conserva el encanto auténtico de los pueblos de interior, donde el tiempo parece transcurrir a un ritmo más pausado y las tradiciones se mantienen vivas generación tras generación.
Las calles empedradas de Oliva de Mérida invitan a perderse entre casas encaladas y patios floridos, mientras que su privilegiada ubicación en las vegas del Guadiana la convierte en un punto de partida ideal para descubrir los tesoros de la Extremadura más genuina. Su proximidad a Mérida, apenas a unos kilómetros, la sitúa en una posición estratégica para quienes buscan combinar el patrimonio romano mundial con la tranquilidad de un pueblo rural.
Qué ver en Oliva de Mérida
El patrimonio religioso marca el ritmo de cualquier visita a Oliva de Mérida. La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Oliva, advocación que da nombre al pueblo, constituye el principal monumento del municipio. Este templo, de origen medieval con posteriores reformas, destaca por su arquitectura tradicional extremeña y alberga interesantes elementos artísticos que reflejan la devoción popular de la zona.
El casco histórico mantiene la estructura urbana tradicional, con calles estrechas que convergen hacia la plaza principal, donde la vida social del pueblo encuentra su epicentro. Los edificios de arquitectura popular, con sus características fachadas encaladas y detalles en piedra, ofrecen un paseo tranquilo por la historia local.
Los alrededores de Oliva de Mérida regalan paisajes típicos de la penillanura extremeña, con dehesas de encinas que se extienden hasta el horizonte y olivares que justifican el nombre del municipio. Estos parajes son ideales para observar la fauna autóctona, especialmente las aves, y para comprender el ecosistema mediterráneo continental que caracteriza esta región.
Qué hacer
La gastronomía local se convierte en una experiencia imprescindible. Los productos de la tierra, especialmente el aceite de oliva virgen extra y los derivados del cerdo ibérico, son los protagonistas indiscutibles. Las recetas tradicionales como las migas extremeñas, el gazpacho campero o los guisos de cordero permiten saborear la auténtica cocina de la zona.
Para los amantes del senderismo, los caminos rurales que rodean Oliva de Mérida ofrecen rutas de dificultad baja a moderada. Estos itinerarios permiten adentrarse en la dehesa, descubrir antiguos molinos y disfrutar de la observación de aves como cigüeñas, milano real o cernícalo común.
La artesanía local mantiene vivas técnicas ancestrales, especialmente en trabajos relacionados con el cuero y la madera. Algunos talleres del pueblo permiten conocer estos oficios tradicionales y adquirir piezas únicas como recuerdo de la visita.
Los aficionados a la fotografía encontrarán en los atardeceres extremeños, con sus cielos infinitos y la luz dorada filtrándose entre las encinas, momentos únicos para capturar la esencia de la España rural.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Oliva de Mérida gira en torno a celebraciones profundamente arraigadas en la tradición. Las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Oliva se celebran durante el mes de agosto, convirtiendo las calles en escenario de procesiones, verbenas populares y actividades tradicionales que reúnen a vecinos y visitantes.
La Semana Santa se vive con especial devoción, manteniendo rituales centenarios que reflejan la religiosidad popular extremeña. Las procesiones, acompañadas por el sonido de tambores y cornetas, recorren el pueblo en un ambiente de recogimiento y tradición.
Las fiestas de la vendimia y la aceituna, celebradas según los ciclos agrícolas, permiten participar en las tradiciones rurales más auténticas. Estos eventos, que suelen tener lugar entre septiembre y noviembre, incluyen degustaciones, bailes folklóricos y la posibilidad de participar en las tareas tradicionales del campo.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Badajoz, capital provincial, se accede a Oliva de Mérida a través de la A-5 dirección Madrid, tomando la salida hacia Mérida y posteriormente las carreteras locales BA-020 y EX-214. El trayecto completo son aproximadamente 60 kilómetros. Desde Mérida, la distancia se reduce a unos 15 kilómetros por carreteras secundarias en excelente estado.
Mejor época para visitar: Los meses de primavera (abril-mayo) y otoño (septiembre-octubre) ofrecen temperaturas más suaves y paisajes especialmente atractivos. El verano, aunque caluroso, permite disfrutar de las fiestas patronales y la vida nocturna del pueblo.
Consejos útiles: Se recomienda llevar calzado cómodo para pasear por las calles empedradas y ropa adecuada para las diferencias térmicas entre el día y la noche. La gastronomía local merece una degustación pausada, y siempre es interesante preguntar por los productos de temporada en los establecimientos del pueblo.