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sobre Trujillanos
Municipio muy cercano a Mérida y al Parque Natural de Cornalvo; base ideal para visitar la zona
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En la comarca de Tierra de Mérida - Vegas Bajas, sobre las llanuras fértiles de Extremadura, Trujillanos es uno de esos pueblos tranquilos donde se entiende bien el ritmo del campo. Con 1.401 habitantes, se visita sin prisas y conviene hacerlo con la mirada puesta en los detalles: fachadas encaladas, patios que se adivinan tras los portones y ese horizonte abierto de vegas y cultivos que marca el carácter del lugar.
La cercanía de Mérida ayuda a encajar Trujillanos en una escapada más amplia por la zona, pero el pueblo se presta a una parada breve y agradable, sobre todo si te apetece callejear y respirar paisaje.
Qué ver en Trujillanos
El punto de referencia es la iglesia parroquial, que ordena el casco urbano y sirve de guía para recorrer el centro. A su alrededor aparecen las casas tradicionales, de una o dos plantas, con balcones de hierro, tejados de teja y rincones que todavía conservan soluciones populares contra el calor.
En las afueras manda el entorno agrícola: vegas, caminos rurales y manchas de dehesa. Si te interesa la observación de aves, aquí el atractivo está en los espacios abiertos y en los cultivos, que cambian mucho según la estación.
Qué hacer
Lo mejor es caminar sin mapa: una vuelta por el centro y luego salir por algún camino de servicio entre fincas para ver cómo cambia el paisaje en pocos minutos. Si llevas cámara, el amanecer y el atardecer dan una luz muy agradecida en estas llanuras.
En la mesa aparecen clásicos extremeños como migas, sopas de tomate, gazpacho y guisos de cordero, muy ligados a la despensa de la comarca.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el centro hasta la iglesia parroquial.
- Callejeo por las calles cercanas para ver la arquitectura popular.
- Salida corta por un camino rural en las afueras para llevarte la imagen de las vegas.
Mejor época
Primavera y otoño suelen ser las estaciones más cómodas para caminar y para ver el campo con más matices. En verano conviene evitar las horas centrales del día: el entorno es abierto y el calor aprieta.