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sobre Torremejía
Pueblo de paso en la Vía de la Plata y escenario de 'La familia de Pascual Duarte'; tradición vinícola
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La Vía de la Plata pasa por Torremejía. No es una referencia lejana en los mapas: la antigua calzada romana atraviesa el término municipal y todavía aparecen tramos de piedra en los alrededores. Esa vía explica en buena medida la existencia del pueblo. Durante siglos fue una ruta de tránsito importante entre el norte y el sur de la península, y muchos asentamientos surgieron precisamente para vigilar o aprovechar ese movimiento.
El origen de la villa actual suele situarse en la Edad Media, cuando una familia vinculada al linaje de los Mejía estableció aquí una torre defensiva junto al camino. De ahí vendría el nombre del lugar. La torre se conserva, aunque hoy forma parte de una vivienda particular y pasa casi desapercibida si uno no sabe lo que está mirando.
Muy cerca se levanta el llamado palacio de los Mexía, un edificio que resume bien cómo se han ido reutilizando materiales y espacios a lo largo del tiempo. En sus muros aparecen piezas antiguas —lápidas romanas, fragmentos arquitectónicos reaprovechados— algo bastante habitual en pueblos levantados sobre territorios habitados desde hace siglos.
Un edificio entre palacio y templo
El edificio principal del conjunto tiene una apariencia que desconcierta un poco. A primera vista parece una iglesia modesta, con su espadaña y su volumen compacto, pero su origen está ligado a la antigua residencia señorial de los Mejía. La capilla privada terminó funcionando como templo del pueblo cuando la familia dejó de residir aquí.
Las reformas posteriores fueron adaptando el espacio a las necesidades de la parroquia. Por eso el interior mezcla elementos de distintas épocas: arcos de tradición renacentista, añadidos barrocos y decoración posterior bastante sencilla. No es un gran monumento, pero sí un buen ejemplo de cómo muchos edificios rurales han ido cambiando de función sin borrar del todo sus etapas anteriores.
El retablo mayor pertenece al siglo XVIII y mantiene buena parte de su policromía. No es una obra especialmente notable dentro del barroco extremeño, pero ayuda a entender el tipo de arte religioso que llegaba a los pueblos de la zona: modelos conocidos, ejecutados con medios más modestos que en las ciudades.
La dehesa alrededor del pueblo
Torremejía no tiene un casco histórico amplio ni una concentración de monumentos que ocupe toda una jornada. El interés del lugar está más bien en el paisaje que lo rodea, el de la Tierra de Barros y las dehesas cercanas.
Caminando por los caminos agrícolas que salen del pueblo aparecen encinas dispersas, cercados ganaderos y parcelas de cultivo que cambian según la época del año. Es un territorio trabajado desde hace mucho tiempo, donde conviven cereal, viñedo en algunas zonas y explotación ganadera.
En los alrededores también se citan restos hidráulicos de época romana, vinculados probablemente al paso de la calzada y al abastecimiento de agua. Algunos están bastante transformados con el tiempo, pero recuerdan hasta qué punto la infraestructura romana marcó este corredor natural entre Mérida y el sur.
Cocina de campo
La cocina local responde a la lógica de los pueblos agrícolas y ganaderos de Extremadura. Platos contundentes, pensados para jornadas largas de trabajo.
Aparecen preparaciones muy conocidas en la región: calderetas de cordero, migas hechas con pan asentado y productos del cerdo, o sopas calientes de tomate que en invierno forman parte del menú cotidiano. El pimentón y el aceite de oliva suelen marcar el sabor de muchos guisos.
En distintas épocas del año se organizan ferias y encuentros gastronómicos dedicados al queso o a productos de la comarca. Son eventos pequeños, más pensados para el entorno cercano que para atraer grandes cantidades de visitantes.
Fiestas y vida del pueblo
Las celebraciones locales siguen el calendario tradicional de muchos pueblos extremeños. En primavera suele celebrarse una jornada campestre vinculada a San Isidro, patrón de los agricultores. Las familias se reúnen en los alrededores del pueblo y pasan el día al aire libre.
Las fiestas patronales, ya a finales del verano o comienzos del otoño según el año, reúnen a vecinos que viven fuera y regresan durante unos días. Es un momento en el que el pueblo recupera más movimiento del habitual.
Cómo situarlo en el mapa
Torremejía está en la comarca de Tierra de Barros, a poca distancia de Mérida. Se llega por carretera atravesando una llanura agrícola muy característica de esta parte de Badajoz.
El pueblo se recorre rápido. Un paseo permite ver la iglesia, localizar la antigua torre vinculada al origen medieval de la localidad y salir hacia alguno de los caminos rurales de alrededor. Para entender Torremejía conviene mirar tanto las piedras antiguas como el paisaje que las rodea: la calzada romana, la tierra de cultivo y la vida cotidiana de un municipio pequeño que sigue funcionando al ritmo de la comarca.