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sobre Aceituna
Localidad tranquila dedicada a la agricultura y ganadería; destaca por su tamborilero estatua y fiestas tradicionales
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Aceituna se recorre rápido. Aparca en alguna de las calles de la parte alta y baja andando. El casco es pequeño y las calles son estrechas. A primera hora se está tranquilo. Más tarde hay más movimiento de vecinos y coches. No hay grandes monumentos ni museos. Aquí se viene a dar una vuelta y ver cómo es el pueblo.
La iglesia parroquial de San Juan Bautista queda en el centro. Es un edificio sobrio. Se notan añadidos de distintas épocas en los muros y en la torre. Sirve sobre todo como punto de referencia cuando te mueves por el casco.
Las calles cercanas se ven en poco tiempo. Casas encaladas, algo de mampostería a la vista, puertas de madera y rejas simples. En algunos patios se ven macetas o bancos de piedra. Es un pueblo agrícola y se nota en el ritmo diario: gente entrando y saliendo, coches que van al campo, poco más.
Fuera del núcleo empiezan las fincas de dehesa. Encinas dispersas, parcelas amplias y caminos de tierra que conectan unas con otras. En primavera el campo está más verde. En verano domina el color seco y el polvo de los caminos. Algunos senderos se usan para caminar o ir en bici. No son recorridos largos, pero sirven para entender cómo se trabaja el terreno por aquí.
La comida gira alrededor del cerdo ibérico y del aceite que se produce en la zona. En muchas casas siguen haciéndose platos de siempre: migas, sopas frías cuando aprieta el calor y carne a la brasa. También es habitual comprar producto directamente a productores de la zona cuando se tiene ocasión.
Las fiestas siguen el calendario del pueblo. En agosto suelen celebrarse las patronales y duran varios días. En invierno llega la época de las matanzas y en primavera hay romerías hacia ermitas cercanas. No están pensadas como reclamo para visitantes. Son reuniones de vecinos, familiares que vuelven unos días y poco más.
Si vas con prisa, en una o dos horas has visto Aceituna. Da una vuelta por la iglesia, cruza un par de calles y sal luego hacia los caminos del entorno. Ahí se entiende mejor el lugar que dentro del casco.
Para caminar, los meses suaves funcionan mejor: primavera y otoño. En verano el calor aprieta bastante al mediodía. Si vienes en esa época, sal temprano o espera a última hora de la tarde.
Aceituna no vive de enseñar monumentos. Es un pueblo pequeño rodeado de campo. Si pasas por la comarca, puede servir como parada corta antes de seguir hacia otras localidades de Trasierra y Tierras de Granadilla. Sin más pretensión que esa.