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sobre Aceituna
Localidad tranquila dedicada a la agricultura y ganadería; destaca por su tamborilero estatua y fiestas tradicionales
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Aceituna, en la comarca de Trasierra - Tierras de Granadilla, es uno de esos pueblos cacereños donde la dehesa manda y el ritmo lo marcan las estaciones. Con 588 habitantes y a 472 metros de altitud, mantiene un aire sereno: calles sencillas, fachadas encaladas y ese silencio de interior que se agradece cuando vienes de ciudad. El nombre remite al olivo y, aunque hoy el campo es más diverso, esa huella sigue en la mesa y en la conversación.
Qué ver en Aceituna
La Iglesia Parroquial es el punto de referencia del casco urbano, tanto por presencia como por papel social. Merece la pena acercarse con calma y fijarse en los detalles que han ido quedando de distintas etapas.
El paseo por el casco histórico es corto, pero agradecido: casas tradicionales de mampostería y cal, rejas trabajadas y portones de madera. Algunos patios se intuyen desde la calle, con macetas y sombras que cuentan mucho del clima y de la vida cotidiana.
Alrededor, el paisaje de dehesa acompaña: encinas, pastos y fincas de ganadería extensiva. Si vienes en primavera, el verde cambia el ánimo; en verano, manda el ocre y la luz dura.
Qué hacer
Hay caminos y pistas para salir a pie o en bici y entender el entorno sin prisas. A primera y última hora es cuando más se mueve el campo: aves planeando y, con suerte, algún animal cruzando a distancia.
En la mesa, el protagonismo suele ser del ibérico y del aceite de oliva, con recetas de fondo tradicional como migas, sopas y carnes a la brasa.
Fiestas y tradiciones
El pueblo mantiene un calendario ligado a lo religioso y a lo familiar: fiestas patronales en agosto, matanza en los meses fríos y romerías cuando aprieta la primavera.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta tranquila por la Iglesia Parroquial y las calles del casco.
- Salida breve por algún camino cercano para ver la dehesa a las afueras.
- Parada final para probar cocina local basada en aceite e ibérico.
Mejor época
- Abril a junio y septiembre a noviembre: temperaturas más llevaderas y campo más agradecido.
- Evita las horas centrales en verano: el calor condiciona mucho los paseos.