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sobre Ahigal
Pueblo comercial conocido por su gran mercado de los domingos y su tradición olivarera; punto de encuentro de la comarca
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En el corazón de la comarca de Trasierra - Tierras de Granadilla, Ahigal se alza como un remanso de tranquilidad donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo. Este pueblo cacereño de 1.371 habitantes, situado a 391 metros de altitud, conserva intacto ese encanto genuino de la España interior, donde cada piedra cuenta una historia y cada rincón invita a la contemplación.
Rodeado de dehesas centenarias y paisajes de suaves ondulaciones, Ahigal representa la esencia más pura de Extremadura. Sus calles empedradas serpentean entre casas tradicionales de granito y cal, mientras que a lo lejos se divisan las siluetas de las sierras que abrazan esta tierra de contrastes. Es un destino perfecto para quienes buscan desconectar del bullicio urbano y sumergirse en la autenticidad de los pueblos de interior.
Qué ver en Ahigal
El patrimonio arquitectónico de Ahigal refleja siglos de historia rural extremeña. La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Remedios, de estilo mudéjar con elementos góticos tardíos, preside el casco urbano con su torre campanario que se distingue desde varios kilómetros de distancia. En su interior alberga retablos barrocos de notable factura y una talla policromada de la Virgen que da nombre al templo.
Paseando por el centro histórico, llaman la atención las casas señoriales con sus escudos heráldicos tallados en piedra, testimonio de la importancia que tuvo la localidad en épocas pasadas. Muchas conservan sus patios interiores tradicionales, con pozos de piedra y galerías de madera que hablan de una arquitectura perfectamente adaptada al clima continental extremeño.
El entorno natural que rodea Ahigal constituye uno de sus mayores atractivos. Las dehesas de encinas y alcornoques se extienden hasta donde alcanza la vista, creando un paisaje de singular belleza donde pasta el ganado en libertad. Los amantes de la observación de aves encontrarán aquí un paraíso, especialmente durante las migraciones otoñales cuando cigüeñas, grullas y otras especies surcan estos cielos.
Qué hacer
Ahigal ofrece múltiples posibilidades para el turismo activo y contemplativo. Los senderos rurales que parten desde el pueblo permiten adentrarse en la dehesa extremeña, descubriendo antiguos caminos ganaderos, charcas donde abrevan los animales y majadas centenarias. La ruta hacia la Garganta de los Infiernos, aunque requiere algo más de tiempo, recompensa con paisajes espectaculares y pozas naturales ideales para el baño en verano.
Para los aficionados al turismo ornitológico, las primeras horas del amanecer y el atardecer son mágicas. Desde los miradores naturales que rodean el pueblo se pueden avistar buitres leonados, águilas imperiales y una gran variedad de aves esteparias. En primavera, el canto de las currucas y ruiseñores convierte cada paseo en una sinfonía natural.
La gastronomía local merece una mención especial. Los productos de la dehesa - jamón ibérico, queso de cabra, miel de brezo - forman la base de una cocina tradicional que ha sabido mantener sus raíces. Las migas extremeñas, el frite de cordero y las sopas de ajo representan la esencia de esta cocina de aprovechamiento, perfecta para reponer fuerzas tras una jornada de senderismo.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Ahigal mantiene vivas las tradiciones rurales extremeñas. Las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de los Remedios se celebran a mediados de septiembre, con procesiones, música tradicional y degustaciones populares que reúnen a vecinos y visitantes en torno a la plaza mayor.
En enero, las luminarias de San Antón iluminan las calles del pueblo en una de las celebraciones más emotivas del año. Los vecinos encienden hogueras y comparten dulces caseros mientras el humo se eleva hacia el cielo estrellado de la noche extremeña.
Durante la Semana Santa, Ahigal vive con especial recogimiento las procesiones que recorren sus calles empedradas. El silencio solo se rompe por el sonido de los tambores y el murmullo de las oraciones, creando una atmósfera de profunda espiritualidad.
Información práctica
Ahigal se encuentra a 65 kilómetros de Cáceres capital, siguiendo la carretera EX-204 en dirección norte hasta conectar con la CC-162. El trayecto, de aproximadamente una hora, discurre por paisajes típicamente extremeños de gran belleza.
La mejor época para visitar Ahigal es durante la primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre), cuando las temperaturas son más suaves y la naturaleza muestra sus mejores galas. En primavera, la dehesa se viste de verde intenso salpicado por flores silvestres, mientras que el otoño regala colores dorados y rojizos de incomparable belleza.
Para alojarse, el pueblo cuenta con casas rurales que ofrecen la oportunidad de vivir la experiencia completa del turismo rural extremeño. Es recomendable reservar con antelación, especialmente durante los fines de semana y las fechas festivas, ya que la tranquilidad y autenticidad de Ahigal atraen cada vez a más visitantes en busca de experiencias genuinas.