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sobre La Pesga
Pueblo ribereño del embalse de Gabriel y Galán; ideal para pesca y deportes
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La Pesga, en Trasierra - Tierras de Granadilla (Cáceres), es uno de esos pueblos del norte extremeño donde el ritmo baja solo. A 445 metros de altitud, entre dehesas y lomas suaves, se recorre sin prisa: calles sencillas, casas de piedra y esa vida de diario que todavía se nota en la puerta de casa.
Qué ver en La Pesga
La visita más clara es la Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol, con una fábrica que mezcla etapas y reformas. La torre marca el perfil del pueblo y el interior se ve rápido, aunque conviene entrar con calma si está abierto.
El casco urbano se entiende paseando: viviendas de dos plantas, balcones de forja, muros de piedra local y alguna calle empedrada que pide buen calzado. La Plaza Mayor concentra el ambiente y sirve para orientarse.
En los alrededores manda la dehesa: encinas, cercados, ganado y caminos de tierra. Cerca discurre el río Alagón, que aporta verdor y buenos tramos para caminar, sobre todo cuando el campo está más vivo.
Qué hacer
Hay rutas a pie entre dehesas y arroyos; conviene ir atento a la fauna (rapaces, cigüeñas y demás aves del entorno). En otoño, la micología tiene tirón, pero mejor con conocimiento o acompañamiento: aquí las confusiones no son un juego.
En la mesa mandan los productos de la tierra: ibérico, quesos de cabra y oveja, mieles y guisos de cuchara cuando refresca.
Fiestas y tradiciones
El pueblo celebra sus fiestas patronales de San Pedro Apóstol a finales de junio. En agosto llegan las fiestas de verano, con el regreso de gente que vive fuera. En invierno, la matanza aún aparece en algunas casas, ya con menos frecuencia.
Información práctica
Para llegar desde Cáceres, lo habitual es ir por la N-630 hacia Plasencia y continuar por la EX-204.
Si solo tienes 2 horas: qué ver
- Vuelta a pie por Plaza Mayor y calles del centro.
- Parada en la Iglesia de San Pedro Apóstol (si está abierta).
- Paseo corto por algún camino hacia la dehesa para ver el paisaje.
Mejor época
De primavera a otoño el entorno luce más y se camina mejor; abril, mayo y octubre suelen dar temperaturas amables. En verano aprieta el calor a mediodía: mejor primeras y últimas horas.