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sobre Monroy
Destaca por su imponente castillo medieval habitado y su villa romana
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En el corazón de la comarca de Trujillo, donde las dehesas extremeñas se extienden hasta perderse en el horizonte, se encuentra Monroy, un pueblo de 903 habitantes que conserva intacto el sabor de la Extremadura más auténtica. Situado a 378 metros de altitud, este pequeño municipio cacereño es un remanso de tranquilidad donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, invitando al viajero a desconectar y sumergirse en la esencia rural de la región.
El pueblo, cuyo nombre evoca tiempos medievales, se asienta sobre suaves colinas rodeadas de encinas centenarias y pastizales donde pace el ganado. Sus calles empedradas y casas encaladas de arquitectura tradicional extremeña crean un conjunto urbano armonioso que invita al paseo pausado, mientras que desde sus miradores naturales se contemplan panorámicas que abrazan la inmensidad de la penillanura cacereña.
Qué ver en Monroy
El patrimonio arquitectónico de Monroy, aunque modesto en dimensiones, resulta significativo por su valor histórico y su perfecta integración en el paisaje rural. La Iglesia Parroquial de San Miguel Arcángel preside el centro del pueblo con su sólida construcción en piedra, ejemplo de la arquitectura religiosa popular extremeña. Su interior alberga retablos de interés artístico que merecen una visita pausada.
Paseando por las calles del casco histórico, el visitante descubrirá la arquitectura tradicional extremeña en estado puro: casas de una y dos plantas con muros encalados, tejados de teja árabe y característicos zaguanes que dan acceso a patios interiores adornados con macetas de geranios. Destacan algunas construcciones señoriales que conservan escudos nobiliarios en sus fachadas, testimonio del pasado hidalgo de la localidad.
Los alrededores de Monroy ofrecen un paisaje de dehesa extraordinario, con encinares centenarios que forman bosques de galería perfectos para la observación de la fauna ibérica. Los afloramientos graníticos crean formaciones rocosas curiosas que salpican el territorio, mientras que los arroyos estacionales dibujan pequeños valles donde prospera una vegetación más frondosa.
Qué hacer
La principal actividad en Monroy es el senderismo y las rutas a pie por la dehesa circundante. Varios caminos tradicionales comunican el pueblo con las fincas ganaderas de los alrededores, ofreciendo la oportunidad de contemplar de cerca el ecosistema de la dehesa extremeña y observar especies como el cerdo ibérico en montanera, las vacas retintas o la abundante avifauna.
La observación de aves encuentra aquí un escenario ideal, especialmente durante los pasos migratorios. Grullas, cigüeñas, milanos y una gran variedad de rapaces utilizan estos territorios como área de descanso y alimentación. Los amantes de la ornitología pueden disfrutar de jornadas muy productivas equipados con prismáticos.
La gastronomía local constituye otro de los grandes atractivos. En Monroy se puede degustar la auténtica cocina extremeña: migas, caldereta de cordero, jamón ibérico de bellota, quesos de cabra artesanales y dulces tradicionales. Los productos de la matanza del cerdo ibérico, criado en libertad en las dehesas locales, alcanzan aquí una calidad excepcional.
Durante la temporada de setas, los bosques de encinas ofrecen la posibilidad de realizar rutas micológicas en busca de especies como las tanas o los níscalos, siempre respetando la normativa local y con el conocimiento adecuado.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Monroy gira en torno a las tradiciones agrícolas y ganaderas de la zona. Las fiestas patronales en honor a San Miguel Arcángel se celebran el 29 de septiembre, con procesiones, actividades religiosas y festejos populares que reúnen a todo el pueblo y a visitantes de localidades cercanas.
En enero tiene lugar la festividad de San Antón, patrón de los animales, con la tradicional bendición del ganado y hogueras en las calles. Esta celebración mantiene vivo el vínculo ancestral entre los habitantes y la ganadería que ha marcado la historia del pueblo.
La Semana Santa se vive con especial recogimiento, destacando las procesiones por las calles empedradas del casco histórico. Durante el verano, en agosto, se organizan festivales y verbenas populares que animan las noches estivales.
Información práctica
Para llegar a Monroy desde Cáceres, hay que tomar la carretera EX-208 en dirección a Trujillo durante aproximadamente 45 kilómetros. El pueblo se encuentra bien señalizado desde la carretera principal, a unos 15 kilómetros de Trujillo.
La mejor época para visitar Monroy es durante la primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre), cuando las temperaturas son más suaves y la dehesa muestra sus mejores colores. El invierno puede resultar frío, aunque tiene el encanto de los paisajes despejados y la tranquilidad absoluta.
Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar, prismáticos para la observación de aves y fauna, y ropa adecuada para el campo. El pueblo cuenta con servicios básicos y varios establecimientos donde degustar la gastronomía local, aunque conviene informarse previamente de los horarios de apertura.