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sobre Puerto de Santa Cruz
Pequeña localidad al pie de la sierra con iglesia parroquial destacada
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El turismo en Puerto de Santa Cruz es sencillo. Llegas, aparcas cerca de la plaza y en poco rato has visto el pueblo. Suele haber sitio para el coche porque vive poca gente. En verano puede llenarse algo más, pero nada dramático.
El núcleo es pequeño. Si vienes a media mañana ya tendrás una idea clara de cómo es.
Aparcar y moverse
La plaza funciona como punto de referencia. Desde ahí salen casi todas las calles. No hace falta mover el coche después.
Las calles son cortas y se recorren rápido. Algunas tienen pendiente suave y suelo irregular. Nada serio, pero conviene venir con calzado cómodo si piensas caminar por los caminos de alrededor.
El pueblo
La iglesia de San Bartolomé queda en el centro. Por fuera es sobria. Dentro tampoco hay grandes sorpresas. La sacristía guarda retablos barrocos y una imagen antigua de la Virgen del Rosario que suele salir en las fiestas del pueblo.
La iglesia no siempre está abierta. A veces coincide con horarios religiosos. Otras veces depende de que alguien tenga la llave.
Las calles principales son la Calle Mayor y el Callejón. Casas de mampostería, algunas con fachadas algo castigadas. Patios interiores con pozos y huertos pequeños. No hay restauraciones vistosas ni carteles explicativos.
Se ve vida normal de pueblo. Ropa tendida. Gente hablando en la puerta. Algún tractor aparcado cerca de la fuente.
Paseo por la dehesa
En cuanto sales del casco urbano empiezan las parcelas agrícolas y las fincas de ganado. Vacas y ovejas, sobre todo.
La dehesa cercana es lo más interesante del entorno. Encinas altas, algún alcornoque y melojos dispersos. El paisaje cambia bastante según el mes.
Hay caminos de tierra que salen del pueblo hacia el campo abierto. Uno de los más usados va hacia el norte. Es llano y fácil. Pasa cerca de restos de antiguos molinos de agua junto a un arroyo. No hay paneles ni explicaciones. Solo piedras y muros medio caídos.
Si madrugas y caminas en silencio es fácil ver buitres leonados planeando alto. También otras rapaces. Conviene seguir los caminos y no meterse en fincas privadas.
Cuándo venir
Primavera y otoño suelen ser los meses más agradables para caminar por aquí. El campo tiene algo más de color y el calor no aprieta tanto.
En verano el sol pega fuerte en las horas centrales. Si vienes en esa época, mejor a primera hora o al final de la tarde.
En invierno el paisaje se vuelve más seco. A cambio hay días claros y mucho cielo. Después de lluvias fuertes algunos caminos se embarran.
Las fiestas del pueblo suelen celebrarse en primavera y también hay actividades en verano. Son celebraciones locales, pensadas para los vecinos.
Cómo llegar
Puerto de Santa Cruz está en la comarca de Trujillo. Se llega por carretera desde esa ciudad sin demasiadas complicaciones. Los últimos kilómetros pasan por vías locales más estrechas.
No es un destino para pasar varios días. En menos de una hora puedes recorrer el casco urbano y luego dar un paseo corto por el campo.
Si estás por la zona de Trujillo y te apetece ver un pueblo pequeño de verdad, puedes parar un rato. Si buscas mucho movimiento o monumentos importantes, sigue camino. Aquí la visita es breve.