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sobre Santa Marta de Magasca
Paraíso del birdwatching en la penillanura; lugar clave para ver avutardas
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En el corazón de la comarca trujillana, donde las dehesas extremeñas dibujan un paisaje infinito de encinas centenarias, se alza Santa Marta de Magasca como un testimonio vivo de la España rural más auténtica. Esta pequeña aldea de apenas 302 habitantes, situada a 377 metros de altitud, conserva intacto el encanto de los pueblos que han sabido mantener su esencia a lo largo de los siglos.
Recorrer sus calles empedradas es como abrir un libro de historia escrito en piedra y cal. Cada rincón respira tranquilidad, desde sus casas tradicionales de arquitectura popular extremeña hasta los pequeños huertos que salpican el entorno urbano. Santa Marta de Magasca no busca impresionar con grandes monumentos, sino conquistar con su autenticidad y la calidez de sus gentes.
El pueblo se integra armoniosamente en un entorno natural privilegiado, donde las dehesas se extienden hasta donde alcanza la vista, creando un mosaico de verdes y ocres que cambia con las estaciones y regala al viajero una experiencia sensorial única.
Qué ver en Santa Marta de Magasca
El patrimonio arquitectónico de Santa Marta de Magasca, aunque modesto en dimensiones, resulta representativo de la arquitectura rural extremeña. La iglesia parroquial, dedicada a Santa Marta, constituye el elemento más destacado del conjunto urbano. Este templo, de construcción posterior al siglo XVI, presenta las características propias de la arquitectura religiosa rural de la región, con muros de mampostería y elementos decorativos sobrios pero elegantes.
El casco urbano conserva numerosas casas tradicionales que muestran la típica arquitectura popular extremeña, con fachadas encaladas, zócalos de piedra y tejados de teja árabe. Paseando por sus calles, el viajero puede admirar portadas de granito, rejas forjadas y pequeños detalles ornamentales que hablan de la maestría de los artesanos locales.
Los alrededores del pueblo ofrecen un paisaje típico de dehesa, ese ecosistema único donde las encinas centenarias se distribuyen de forma aparentemente caprichosa creando un parque natural de extraordinaria belleza. Estos parajes invitan a largos paseos contemplativos, donde es frecuente avistar ganado de reses bravas y observar la rica fauna que habita estos espacios: cigüeñas, buitres, conejos y una gran variedad de aves que encuentran en las dehesas su hábitat perfecto.
Qué hacer
Santa Marta de Magasca es un destino ideal para quienes buscan desconectar del ritmo acelerado de la vida urbana. Las actividades giran en torno al contacto con la naturaleza y el disfrute de la vida rural tradicional.
El senderismo encuentra aquí un territorio perfecto para rutas de dificultad baja y media. Los caminos rurales que conectan con pueblos vecinos como Madroñera o Trujillo ofrecen recorridos preciosos entre dehesas y campos de cultivo. Especialmente recomendable resulta el paseo hacia las proximidades del arroyo que discurre cerca del pueblo, donde la vegetación se hace más frondosa.
La observación de aves constituye otra actividad destacada. Las dehesas que rodean Santa Marta acogen una rica avifauna, desde las elegantes cigüeñas que anidan en torres y campanarios hasta rapaces como el buitre leonado o el milano real. Los aficionados a la ornitología encontrarán aquí un observatorio natural excepcional.
La gastronomía local permite descubrir los sabores tradicionales de Extremadura. Aunque el pueblo no cuenta con restaurantes, las casas rurales y la hospitalidad de los vecinos permiten degustar platos elaborados con productos de la tierra: migas extremeñas, caldereta de cordero, productos ibéricos de la dehesa y quesos artesanales de la zona.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Santa Marta de Magasca mantiene vivas las tradiciones rurales extremeñas. Las fiestas patronales en honor a Santa Marta se celebran a finales de julio, coincidiendo con la festividad de la santa. Durante estos días, el pueblo se engalana y los vecinos organizan celebraciones que incluyen procesiones, verbenas populares y actividades tradicionales.
La Semana Santa se vive con especial recogimiento, con procesiones que recorren las calles del pueblo en un ambiente de profunda religiosidad popular. Las celebraciones navideñas también tienen su lugar, con villancicos tradicionales y la representación de belenes vivientes que involucran a toda la comunidad.
Durante el verano, es frecuente que se organicen pequeños festivales de música folk o encuentros de bailes regionales que atraen a visitantes de pueblos cercanos, creando un ambiente festivo y familiar.
Información práctica
Santa Marta de Magasca se encuentra a unos 15 kilómetros de Trujillo por la carretera local que conecta con Madroñera. Desde Cáceres, la distancia es de aproximadamente 45 kilómetros, tomando la N-521 en dirección a Trujillo y después las carreteras locales.
una de las mejores época para visitar el pueblo abarca desde la primavera hasta el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y la dehesa muestra su mayor esplendor. Los meses de abril y mayo resultan especialmente atractivos por la floración de las praderas, mientras que el otoño ofrece una paleta de colores dorados inolvidable.
Para el alojamiento, es recomendable contactar con casas rurales de la zona o alojarse en Trujillo, aprovechando para realizar excursiones de día a Santa Marta de Magasca. El pueblo cuenta con los servicios básicos, aunque para compras o restaurantes es aconsejable acudir a localidades vecinas de mayor tamaño.