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sobre Villar de Plasencia
Pueblo en la Vía de la Plata con iglesia destacada y túnel del tren abandonado
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En el corazón del Valle del Ambroz, donde las estribaciones de la Sierra de Gredos se suavizan en onduladas colinas, se encuentra Villar de Plasencia, una pequeña aldea extremeña que conserva intacto el sabor de la España más auténtica. Con apenas 227 habitantes, este diminuto municipio cacereño se alza a 470 metros de altitud, ofreciendo a sus visitantes la oportunidad de experimentar la vida rural en su estado más puro.
Alejado de las rutas turísticas masificadas, Villar de Plasencia representa todo aquello que buscamos cuando hablamos de turismo rural de calidad: tranquilidad, paisajes preservados y una arquitectura popular que ha resistido el paso del tiempo. Sus calles empedradas, sus casas de piedra y adobe, y sus pequeñas plazas invitan a ralentizar el ritmo y a conectar con la esencia de la comarca ambroceña.
La belleza de esta aldea reside precisamente en su sencillez, en esa capacidad de transportarnos a una época donde el tiempo transcurría a otro ritmo, donde cada rincón cuenta una historia y donde la hospitalidad de sus gentes forma parte indiscutible del paisaje.
Qué ver en Villar de Plasencia
El patrimonio de Villar de Plasencia se encuentra en sus propias calles y en la perfecta integración con el paisaje natural que lo rodea. La iglesia parroquial, sencilla pero digna, preside el conjunto urbano con su arquitectura tradicional extremeña, típica de las construcciones rurales de la zona.
Pasear por el casco antiguo es descubrir la arquitectura popular del Valle del Ambroz en su máxima expresión: casas de mampostería con elementos de granito, balcones de madera trabajada y patios interiores que conservan la funcionalidad de antaño. Las calles estrechas y empinadas invitan a perderse sin prisa, observando los detalles constructivos que han permanecido inalterados durante siglos.
El entorno natural constituye uno de los principales atractivos de la localidad. Los alrededores de Villar de Plasencia ofrecen un paisaje de dehesas y pequeños bosques de encinas y alcornoques, donde es posible observar la fauna autóctona en su hábitat natural. Los campos de cultivo y las huertas tradicionales completan un mosaico paisajístico de gran valor ecológico y etnográfico.
Desde varios puntos del pueblo se obtienen magníficas panorámicas del Valle del Ambroz, especialmente hermosas durante el otoño, cuando los colores dorados dominan el paisaje y la luz tamizada del atardecer envuelve las montañas circundantes.
Qué hacer
La principal actividad en Villar de Plasencia es el senderismo y las rutas a pie por los alrededores. Varios caminos tradicionales conectan la aldea con los pueblos vecinos, ofreciendo recorridos de diferente dificultad que permiten conocer la geografía y la historia del territorio.
La ruta hacia los antiguos molinos constituye una excursión especialmente recomendable, donde se pueden observar los restos de la infraestructura hidráulica tradicional que aprovechaba los arroyos de la zona. Estos senderos serpentean entre muros de piedra seca, reveladoras del trabajo milenario de acondicionamiento del territorio.
La observación de aves encuentra en estos parajes un escenario privilegiado. La diversidad de hábitats, desde las zonas de cultivo hasta los pequeños bosquetes, proporciona refugio a numerosas especies tanto sedentarias como migratorias.
En cuanto a gastronomía, aunque no cuenta con establecimientos específicos, la cocina tradicional extremeña se puede degustar en las casas rurales de la zona. Los productos locales incluyen quesos artesanales, miel, embutidos caseros y las castañas que caracterizan toda la comarca del Ambroz.
Fiestas y tradiciones
Las celebraciones de Villar de Plasencia mantienen el calendario festivo tradicional de la comarca. Las fiestas patronales se celebran durante el verano, generalmente en agosto, con actividades que reúnen a vecinos y visitantes en torno a la música tradicional y la gastronomía local.
La matanza tradicional, que tiene lugar en los meses fríos del invierno, representa una de las tradiciones más arraigadas, aunque actualmente se celebra de forma más testimonial. Durante estas fechas, la elaboración artesanal de embutidos y conservas constituye toda una lección de sabiduría popular.
La recogida de castañas en otoño marca otro de los momentos importantes del calendario rural, cuando las familias se desplazan a los sotos para participar en esta actividad ancestral que ha definido durante siglos la economía de la comarca.
Información práctica
Para llegar a Villar de Plasencia desde Cáceres, hay que tomar la N-630 en dirección a Plasencia durante aproximadamente 40 kilómetros, hasta tomar el desvío hacia la comarca del Valle del Ambroz. El trayecto total desde la capital provincial es de unos 50 kilómetros y se completa en menos de una hora.
una de las mejores época para visitar la localidad abarca desde la primavera hasta el otoño, aunque cada estación ofrece sus propios atractivos. El otoño resulta especialmente recomendable por la belleza cromática del paisaje y la posibilidad de participar en las actividades tradicionales de la temporada.
Es aconsejable llevar calzado cómodo para caminar y ropa de abrigo en los meses fríos, ya que la altitud y la orientación del valle pueden provocar descensos importantes de temperatura. Para el alojamiento, las opciones se encuentran en los pueblos cercanos o en casas rurales distribuidas por toda la comarca del Valle del Ambroz.