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sobre Cabezuela del Valle
Capital histórica del Jerte con un casco antiguo declarado conjunto histórico y piscinas naturales en el río
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En el corazón del Valle del Jerte, donde los cerezos en flor transforman el paisaje en un mar de pétalos blancos cada primavera, se encuentra Cabezuela del Valle, un pueblo serrano que conserva intacto el encanto de la Extremadura más auténtica. Con sus 2.152 habitantes distribuidos a 515 metros de altitud, este municipio cacereño se alza como un mirador privilegiado hacia las cumbres de la Sierra de Gredos.
Sus calles empedradas serpentean entre casas de arquitectura tradicional serrana, donde la piedra granítica y la madera se combinan con los característicos balcones extremeños adornados de flores. El sonido constante del agua acompaña cualquier paseo por el pueblo, recordando la importancia que han tenido siempre los arroyos y gargantas en la vida de Cabezuela del Valle.
Qué ver en Cabezuela del Valle
La Iglesia de San Nicolás de Bari, de origen medieval, preside el conjunto urbano con su torre campanario de sillería granítica. Este templo, reformado en sucesivas épocas, alberga en su interior retablos barrocos de notable factura y constituye el principal exponente del patrimonio religioso local.
El casco histórico invita a perderse por sus calles estrechas, donde destacan las construcciones tradicionales serranas con sus característicos voladizos de madera y balconadas corridas. La Plaza Mayor funciona como punto de encuentro, rodeada de soportales que dan cobijo a los días de mercado y celebraciones.
En los alrededores del pueblo, la Garganta de Cabezuela ofrece uno de los parajes naturales más espectaculares de la comarca. Sus pozas cristalinas, formadas por el curso del río Jerte, crean rincones perfectos para el baño en los meses estivales. Las rutas de los molinos permiten descubrir los vestigios de la actividad molinera tradicional, siguiendo el curso de los arroyos que bajan de la sierra.
La arquitectura popular se manifiesta en construcciones como las antiguas tenadas para el ganado, los secaderos de pimentón y las bodegas familiares excavadas en la roca, testimonios de una forma de vida rural que aún perdura en muchos aspectos.
Qué hacer
El senderismo encuentra en Cabezuela del Valle un punto de partida ideal hacia las rutas de montaña de Gredos. La Ruta de la Garganta conduce hasta las pozas naturales siguiendo un sendero de dificultad media que discurre entre cerezos, castaños y robles. Para los más experimentados, las rutas hacia los puertos de montaña ofrecen panorámicas excepcionales del valle.
La gastronomía local merece una atención especial. Los productos de la huerta del Jerte, las truchas de río y los embutidos caseros forman la base de una cocina tradicional que se puede degustar en los establecimientos locales. Las cerezas del Jerte, con Denominación de Origen Protegida, son la estrella indiscutible cuando llega la temporada a finales de mayo y principios de junio.
Durante la época de floración de los cerezos, entre marzo y abril, el pueblo se convierte en un espectáculo natural único. Las rutas fotográficas entre los campos de cerezos en flor atraen a visitantes de toda la península, convirtiendo cada rincón en una postal perfecta.
La recolección de setas en otoño es otra actividad tradicional que atrae tanto a locales como a visitantes, siempre con la compañía de guías conocedores del terreno. Las castañas, nueces y otros frutos del bosque completan la oferta de turismo activo relacionado con la naturaleza.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Nicolás de Bari se celebran en diciembre, manteniendo vivas las tradiciones serranas con procesiones, bailes regionales y degustaciones de productos locales.
La Fiesta del Cerezo en Flor, que tiene lugar entre marzo y abril según el año, convierte a todo el Valle del Jerte en un festival natural. Cabezuela del Valle participa activamente en esta celebración con actividades gastronómicas, rutas guiadas y actuaciones folclóricas.
En agosto, las fiestas de verano reúnen a vecinos y visitantes con verbenas populares, concursos gastronómicos y exhibiciones de deportes tradicionales. Es también la época de las ferias de ganado, que mantienen viva la tradición ganadera de la comarca.
La matanza del cerdo en los meses fríos, aunque ya no se celebra de forma comunitaria, sigue siendo una tradición familiar que algunos establecimientos recrean para mostrar a los visitantes los métodos tradicionales de elaboración de embutidos.
Información práctica
Para llegar a Cabezuela del Valle desde Cáceres, hay que tomar la A-66 dirección norte hasta Plasencia y después la N-110 hacia el Puerto de Tornavacas. El trayecto total son unos 90 kilómetros que se recorren en aproximadamente una hora y media.
La mejor época para visitar el pueblo depende de los intereses: la floración de los cerezos (marzo-abril) para el espectáculo natural, el verano para el senderismo y el baño en las gargantas, y el otoño para los colores del bosque y la recolección de frutos.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y ropa de abrigo si se visita fuera de los meses estivales, ya que la altitud hace que las temperaturas sean más frescas que en el resto de Extremadura. La reserva previa de alojamiento es especialmente importante durante la época de floración de los cerezos.