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sobre La Haba
Municipio cercano a Don Benito con un entorno de dehesa boyal y restos arqueológicos romanos
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En las Vegas Altas del Guadiana, el paisaje manda. El turismo en La Haba solo se entiende desde ahí: campos abiertos, parcelas de regadío y una agricultura que marca el ritmo del pueblo. Con algo más de mil habitantes, la localidad mantiene una escala tranquila. Las casas encaladas y las calles estrechas responden a una lógica práctica más que estética. Aquí se construyó para vivir y trabajar cerca del campo.
El nombre del municipio suele relacionarse con antiguos cultivos de habas. Hoy el arroz tiene más peso en la economía local y también en la imagen del entorno. La visita exige mirar lo cotidiano. No hay grandes monumentos ni conjuntos espectaculares, pero sí un paisaje agrícola que explica bastante bien cómo funciona esta parte de Extremadura.
La iglesia y la plaza
La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción ocupa el punto más visible del casco urbano. Su origen se sitúa en el siglo XVI, aunque el edificio ha pasado por reformas posteriores. La torre sobresale sobre el resto de las casas y actúa como referencia cuando uno se mueve por el pueblo.
Alrededor se organiza la plaza. Es un espacio sencillo, usado sobre todo cuando el calor afloja. Bancos, conversaciones largas y vecinos que se conocen de toda la vida. Desde aquí salen varias calles donde todavía se ven fachadas tradicionales, sin demasiada intervención reciente.
Paisajes de arroz y caminos rurales
El entorno de La Haba está dominado por los arrozales. En ciertas épocas del año las parcelas se inundan y el paisaje cambia por completo. El agua refleja el cielo y atrae a aves acuáticas: garzas, fochas o patos que se mueven entre los campos.
Los caminos agrícolas permiten recorrer la zona con relativa facilidad. Conviene hacerlo con respeto, porque siguen siendo vías de trabajo. Un paseo tranquilo ayuda a entender cómo funciona el regadío en las Vegas Altas. También es un buen lugar para observar aves si se lleva prismáticos y algo de paciencia.
El aspecto del campo cambia mucho según la estación. En invierno y durante la fase de inundación aparecen los reflejos y el agua abierta. En verano dominan los tonos secos y el movimiento de la maquinaria agrícola.
Tradiciones y calendario local
Las fiestas patronales se celebran en agosto en honor a Nuestra Señora de la Asunción. Son días en los que el pueblo cambia de ritmo y las calles se llenan más de lo habitual.
El resto del año está bastante ligado al calendario agrícola. Cuando el trabajo en el campo aprieta se nota también en el pueblo. Hay más movimiento de tractores y menos tiempo para lo demás.
Cuándo acercarse
Primavera y otoño suelen ser los momentos más llevaderos para caminar por los alrededores. Las temperaturas permiten pasear sin buscar sombra a cada rato.
El verano puede ser duro a ciertas horas del día. Si se visita en esa época, conviene salir temprano o esperar al final de la tarde.
Lo que conviene saber
La Haba se recorre rápido. En una mañana se puede caminar por el centro y acercarse después a alguno de los caminos que bordean los arrozales.
Funciona bien como parada dentro de un recorrido más amplio por las Vegas Altas. Así se entiende mejor el paisaje agrícola que comparten muchos pueblos de la zona.
Datos prácticos
La Haba está a unos 55 kilómetros de Badajoz y se llega por carreteras comarcales sin especial dificultad. Dentro del pueblo suele ser fácil aparcar si se evita bloquear accesos a viviendas o caminos de trabajo.
Quien tenga poco tiempo puede centrarse en la plaza, la iglesia y un paseo corto hacia los campos cercanos. Con algo más de margen, lo interesante es recorrer con calma las carreteras secundarias de la comarca y observar cómo se organiza el regadío en todo este tramo del Guadiana.