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sobre Casas de Don Gómez
Pueblo agrícola en la vega del Alagón; tranquilo y rodeado de cultivos
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En las Vegas del Alagón, entre campos de cereal y dehesas, Casas de Don Gómez es un pueblo pequeño y tranquilo, de los que se recorren sin prisa. Aquí manda el paisaje: la vega cercana, las riberas del Alagón y ese aire rural que se conserva porque la vida sigue girando alrededor del campo.
El nombre no es casual: “casas” remite a los antiguos caseríos que dieron origen al núcleo. El casco urbano es sencillo, con vivienda tradicional encalada, teja árabe, rejas y algún dintel de granito. Se pasea en un rato y se agradece hacerlo a primera o última hora, cuando la luz baja y el pueblo se serena.
Qué ver
- La iglesia parroquial, el edificio más reconocible del conjunto urbano.
- Arquitectura popular: fachadas de mampostería y ladrillo, balcones de hierro y patios interiores (se intuyen desde portones y zaguanes).
- Riberas del río Alagón: alamedas y fresnos en un corredor verde donde es fácil ver aves ligadas al agua.
- La dehesa alrededor del término: encinas y pastizales que explican bien el paisaje extremeño.
Qué hacer
Caminar o ir en bici por caminos rurales hacia la vega y el río. La pesca también tiene su público en el Alagón; conviene informarse de la normativa y vedas antes de echar la caña. Para fotografía, funcionan muy bien los amaneceres sobre la vega y las tardes de verano cuando el cereal se vuelve ocre.
Mejor época
- Primavera y otoño: temperaturas más amables y el campo con más contraste.
- Verano: mucha luz y ambiente si coincides con fiestas, pero calor en las horas centrales.
- Invierno: días cortos y vida más pausada; buen momento si buscas silencio y paisaje.
Si solo tienes 2 horas
Paseo por el casco urbano (iglesia incluida) y salida a pie hacia la ribera del Alagón para asomarte al corredor verde y volver antes de que apriete el sol.