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sobre Campillo de Deleitosa
Pequeñísima localidad con encanto rural y un entorno natural preservado en los Ibores
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En el corazón de la comarca cacereña de Villuercas-Ibores-Jara, entre suaves ondulaciones y paisajes de singular belleza, se encuentra Campillo de Deleitosa, una pequeña aldea que parece haberse detenido en el tiempo. Con apenas 81 habitantes, este diminuto enclave a 588 metros de altitud representa la esencia más pura del turismo rural extremeño, donde cada rincón cuenta una historia y cada piedra guarda la memoria de generaciones.
El topónimo de esta localidad evoca ya cierta magia: "Deleitosa", un nombre que sugiere placer y disfrute, cualidades que efectivamente transmite a quienes se acercan hasta aquí en busca de tranquilidad y autenticidad. Rodeada por dehesas centenarias y olivares que se extienden hasta donde alcanza la vista, Campillo de Deleitosa ofrece ese regalo cada vez más escaso en nuestros días: el silencio y la paz de la España más profunda.
La vida transcurre aquí con la cadencia pausada de los pueblos que han sabido conservar sus tradiciones, donde el tiempo se mide por el ciclo de las estaciones y el ritmo de los trabajos del campo. Para el viajero urbano, representa una oportunidad única de desconectar y redescubrir los placeres sencillos de la vida rural.
Qué ver en Campillo de Deleitosa
El patrimonio arquitectónico de Campillo de Deleitosa, aunque modesto en dimensiones, refleja la rica historia de esta tierra extremeña. La iglesia parroquial constituye el núcleo espiritual y arquitectónico del pueblo, con su estructura que combina elementos de diferentes épocas, testimonio de las sucesivas reformas y ampliaciones a lo largo de los siglos.
Las casas tradicionales del casco urbano, construidas en piedra local y adobe, conservan la tipología arquitectónica característica de la región, con sus fachadas encaladas, balcones de hierro forjado y patios interiores que invitan a imaginar la vida cotidiana de otros tiempos. Algunas conservan elementos singulares como antiguas prensas de aceite o bodegas subterráneas que hablan del pasado agrícola del municipio.
El entorno natural que rodea la localidad constituye uno de sus principales atractivos. Los campos de olivos centenarios crean un paisaje mediterráneo de gran belleza, especialmente durante la floración primaveral o en el dorado otoño de la recolección. La dehesa extremeña, con sus encinas dispersas y pastos donde pace el ganado, ofrece estampas bucólicas perfectas para la fotografía y la contemplación.
Las antiguas fuentes y lavaderos públicos, dispersos por el término municipal, recuerdan la importancia del agua en la vida rural y constituyen pequeños oasis de frescor y belleza, especialmente valorados durante los meses estivales.
Qué hacer
Campillo de Deleitosa es el punto de partida ideal para múltiples actividades relacionadas con el turismo rural y la naturaleza. Los senderos que parten del pueblo permiten adentrarse en la dehesa extremeña y descubrir los secretos de este ecosistema único, hogar de especies como el lince ibérico, el buitre negro o la cigüeña negra.
La recolección de setas en otoño se ha convertido en una actividad muy popular entre los visitantes, siempre bajo la orientación de expertos locales que conocen las especies comestibles de la zona. Los campos de níscalos, setas de cardo y otras variedades autóctonas ofrecen una experiencia gastronómica única.
Para los amantes de la fotografía, tanto los amaneceres como los atardeceres proporcionan momentos mágicos, con la luz dorada filtrándose entre las encinas o iluminando los campos de olivos. Los aficionados a la observación de aves encontrarán en los alrededores una gran diversidad de especies, especialmente durante los pasos migratorios.
La gastronomía local, basada en productos de la tierra, permite degustar el auténtico sabor de Extremadura: aceite de oliva virgen extra de producción local, quesos de cabra y oveja, migas extremeñas, y los exquisitos embutidos ibéricos de la región.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Campillo de Deleitosa gira en torno a las tradiciones religiosas y agrícolas que han marcado el ritmo de vida de sus habitantes durante generaciones. Las fiestas patronales, que se celebran durante el verano, constituyen el momento de mayor animación del año, cuando familiares emigrados regresan para reencontrarse con sus raíces.
En enero, la celebración de San Antón incluye la tradicional bendición de animales, una costumbre que mantiene viva la conexión del pueblo con su vocación ganadera. Durante la Semana Santa, las procesiones recorren las calles empedradas creando una atmósfera de recogimiento y tradición.
La festividad de la Virgen de agosto congrega a vecinos y visitantes en torno a celebraciones que combinan los actos religiosos con las diversiones populares, incluyendo verbenas y degustaciones de productos locales que permiten conocer de primera mano la hospitalidad extremeña.
Información práctica
Campillo de Deleitosa se encuentra a aproximadamente 130 kilómetros de Cáceres capital, accesible a través de la carretera EX-102 y posteriormente por carreteras locales. El trayecto, de unos 90 minutos, transcurre por paisajes de gran belleza que ya anuncian los atractivos del destino.
una de las mejores época para visitar el pueblo es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus mejores colores. Los meses de abril y mayo resultan especialmente recomendables por la floración de los campos y la benignidad del clima.
Dada la pequeña dimensión del municipio, es recomendable contactar previamente con el Ayuntamiento para obtener información sobre alojamientos rurales en la zona o en localidades cercanas. La visita puede combinarse perfectamente con otros pueblos de la comarca de Villuercas-Ibores-Jara, creando una ruta de varios días por esta fascinante región extremeña.