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sobre Cañamero
Famoso por su vino de pitarra y pinturas rupestres; puerta de entrada al Geoparque Villuercas
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Cañamero (Villuercas-Ibores-Jara) es un pueblo pequeño y tranquilo, a 598 metros de altitud, con ese punto áspero y amable de la Extremadura serrana. El casco urbano conserva calles estrechas y fachadas sencillas; alrededor mandan la dehesa y los relieves de cuarcita que explican por qué esta zona forma parte del Geoparque Mundial UNESCO.
Qué ver en Cañamero
La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Consolación marca el perfil del pueblo y sigue siendo el lugar donde se entiende buena parte de la vida local. Merece la pena pasear sin mapa por el casco histórico para fijarse en la arquitectura popular: muros de piedra y adobe, patios y balcones de forja.
En las afueras, el interés se desplaza al paisaje: encinas y alcornoques de dehesa y afloramientos rocosos muy característicos de la comarca, con formas modeladas por la erosión.
Qué hacer
Hay rutas de senderismo que salen del entorno del pueblo y se adentran en la dehesa; conviene elegir según el calor del día y el tiempo disponible. La observación de fauna funciona mejor a primera hora y al caer la tarde (con paciencia y en silencio).
En la mesa, tira de producto local: aceite de oliva virgen extra, quesos, embutidos y, en temporada, setas tras las primeras lluvias. También es posible asomarse a oficios tradicionales ligados a materiales del entorno (corcho, cestería o alfarería), cuando haya actividad.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de la Virgen de la Consolación se celebran en agosto. La Semana Santa mantiene un tono solemne, con procesiones por las calles del centro. En otoño suelen organizarse jornadas gastronómicas ligadas a productos de temporada.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta a pie por el casco antiguo y la plaza, entrando en la iglesia si está abierta.
- Paseo corto hacia las afueras para ver dehesa y cuarcitas a poca distancia del pueblo.
Mejor época
- Primavera y otoño: temperaturas más llevaderas y paisaje más agradecido.
- Verano: mejor madrugar o apurar la tarde; al mediodía el calor puede cortar los planes.