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sobre Deleitosa
Famosa por la serie fotográfica de Eugene Smith 'Spanish Village'; pueblo con encanto en los Ibores
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Hay pueblos a los que llegas con la sensación de que todo pasa despacio. Como cuando entras en casa de tus abuelos y nada parece haber cambiado demasiado. El turismo en Deleitosa va un poco por ahí. No es un lugar lleno de monumentos ni de cosas que tachar en una lista; más bien es de esos sitios donde apetece caminar sin prisa y mirar detalles que en otro sitio pasarías por alto.
La primera vez que entras en el casco urbano te das cuenta rápido: calles estrechas, algunas con bastante cuesta, y casas de mampostería con rejas de hierro que parecen llevar ahí toda la vida. No da la sensación de decorado preparado, sino de pueblo que sigue funcionando como siempre.
Pasear por el casco antiguo
El núcleo no es grande. Un puñado de calles —entre ellas la Calle Mayor o la Calle Nueva— se mueven alrededor de la plaza donde está la iglesia. Es el típico punto donde termina pasando todo: gente que se saluda, coches que paran un momento y el sonido de las campanas marcando las horas.
La parroquia de la Inmaculada Concepción suele situarse en el siglo XVI, aunque ha tenido reformas con el tiempo. Por fuera no llama la atención de forma exagerada, pero merece la pena asomarse un momento si está abierta. Dentro es bastante sobria: retablos de madera, altares laterales y esa sensación de iglesia de pueblo que ha ido cambiando poco a poco según las épocas.
Si te gusta fijarte en las casas antiguas, camina sin rumbo por calles como la del Rincón o sube por la Cuesta del Carmen. Muchas viviendas se han arreglado en los últimos años, pero todavía aparecen detalles curiosos: dinteles de piedra, balcones con hierro trabajado o portones grandes de madera. Son pequeñas pistas de cómo se vivía aquí cuando todo giraba alrededor del campo.
Lo que rodea al pueblo: dehesa y caminos
Sales andando unos minutos del casco urbano y el paisaje cambia rápido. Empiezan las encinas, los alcornoques y las parcelas cerradas con muros de piedra. Es el paisaje típico de esta parte de las Villuercas‑Ibores‑Jara: dehesa abierta, ganado y caminos que llevan décadas —o más— conectando fincas.
Por los alrededores hay varios senderos y caminos rurales que la gente del pueblo ha usado siempre para ir al campo. Algunos atraviesan zonas donde pastan ovejas o vacas; otros suben un poco y dejan buenas vistas del terreno ondulado que rodea Deleitosa.
Conviene llevar agua si vas a caminar, sobre todo en verano. Hay tramos con poca sombra y el sol aquí aprieta más de lo que parece cuando miras el mapa desde casa.
En determinadas épocas también es habitual ver aves planeando sobre los campos. Quien tenga un poco de paciencia y prismáticos suele entretenerse un buen rato mirando al cielo.
Lo que se come aquí
La comida en Deleitosa es la que esperas encontrar en un pueblo de interior extremeño: platos contundentes y bastante ligados a lo que da el campo.
Las migas con chorizo o tocino aparecen a menudo en las mesas, sobre todo cuando refresca. También se oye hablar del gazpacho de pastor, que aquí es más espeso que el andaluz y funciona casi como plato de cuchara en invierno.
El cerdo ibérico tiene mucho peso en la zona, así que no es raro encontrar embutidos caseros o carne preparada de formas bastante tradicionales. Y cuando el año viene lluvioso, por los montes cercanos suelen salir setas que luego terminan en la cocina de muchas casas.
Noches oscuras y fiestas de pueblo
Una cosa que sorprende cuando te alejas un poco del núcleo es el cielo por la noche. Con tan poca luz alrededor, las estrellas se ven con bastante claridad. De esas veces en las que levantas la cabeza y te quedas un rato mirando sin hacer nada más.
En el calendario local suele haber bastante movimiento en verano, cuando muchos vecinos que viven fuera vuelven unos días. La plaza se llena más de lo habitual y aparecen verbenas, actividades y reuniones familiares.
En diciembre también hay celebraciones ligadas a la Inmaculada Concepción, con bastante participación del pueblo. Y, como en muchos lugares de esta zona, el otoño trae todo lo relacionado con la matanza tradicional, que todavía se mantiene en algunas casas.
Si vas con poco tiempo
Deleitosa no necesita un día entero para entenderla. Yo haría algo sencillo: aparcar cerca del centro, dar una vuelta tranquila por la Calle Mayor y las calles que salen alrededor, acercarme a la iglesia y después caminar un poco hacia las afueras para ver la dehesa.
En un par de horas te haces una buena idea del sitio.
Y un último consejo práctico: en verano lleva agua y gorra si vas a caminar por los caminos de alrededor. El paisaje es bonito, sí, pero cuando el sol cae a plomo las distancias parecen el doble. Es una de esas cosas que aquí todo el mundo da por hechas… hasta que viene alguien de fuera y lo descubre a mitad de paseo.