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sobre Alconera
Localidad dedicada a la extracción de piedra natural y agricultura; situada en un valle con un entorno tranquilo y arquitectura popular blanca
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En la comarca de Zafra - Río Bodión, Alconera es uno de esos pueblos pequeños que se recorren sin prisa. Con unos 750 habitantes y a 516 metros de altitud, conserva un aire muy reconocible de la dehesa extremeña: calles sencillas, fachadas encaladas y vida tranquila, sobre todo cuando cae la tarde y el campo alrededor se apaga en tonos dorados.
El paisaje es el que manda: encinas, olivares y lomas suaves que invitan a caminar, parar y mirar. Aquí no hay grandes “atracciones”, pero sí detalles que cuentan mucho de cómo se ha vivido (y se vive) en esta parte de Extremadura.
Qué ver
La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol es el principal hito del casco urbano. Es un templo posterior al siglo XVI, con rasgos del barroco popular extremeño y algunas piezas de imaginería de interés.
Merece la pena pasear por las calles y fijarse en la arquitectura popular: casas de una o dos plantas, cal, portadas de granito y patios interiores en los que se nota cierta influencia andaluza.
En las afueras, el entorno de dehesa marca el carácter del lugar. Si te acercas andando, verás encinas grandes y, de vez en cuando, alguna construcción tradicional (zahúrdas o chozos), muchas ya muy castigadas.
Qué hacer
Caminar por caminos locales (no siempre señalizados) permite observar aves como el rabilargo o el cernícalo primilla; en pasos migratorios puede aparecer también la cigüeña negra. La fotografía funciona especialmente bien a primera y última hora.
En lo gastronómico, manda lo de siempre en la zona: migas, gazpacho extremeño, cordero y productos del cerdo ibérico, además de quesos de cabra y miel.
Mejor época
Abril-mayo y septiembre-octubre suelen ser los meses más agradables para caminar y disfrutar del campo. En verano, el calor limita bastante las horas aprovechables; si vas, madruga o reserva el paseo para el atardecer.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta a pie por el casco urbano, con parada en la iglesia de San Pedro Apóstol.
- Paseo corto hacia las afueras para ver el paisaje de dehesa y alguna encina destacada.
- Remata con un rato en la plaza o calles principales, que es donde se toma el pulso al pueblo.
Información práctica
Conviene mirar el alojamiento con antelación: en pueblos pequeños la oferta es limitada y muy familiar. Para comer, a veces toca organizarse con tiempo, según la época y el día.