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sobre A Capela
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Deja el coche en las calles que suben hacia la iglesia. Suele haber hueco, pero no son plazas señalizadas. Si te metes en alguna aldea, aparca donde no tapes un portal o una entrada de ganado y sigue andando.
Esto es la comarca de Ferrol, pero por dentro. Aldeas separadas por monte, carreteras comarcales estrechas. Los recorridos se alargan por el trazado de las vías. Desde Santiago se tarda unos 50 minutos si no te encuentras tractores.
El núcleo principal
La iglesia de Santa María marca el centro. Es de granito, con reformas visibles. No es un monumento, es la parroquia.
Alrededor hay hórreos y algunas construcciones de mampostería que han aguantado. También hay cruceros en alguna encrucijada; algunos están desgastados y con líquenes.
No hay mucho más que ver aquí. Con diez minutos das la vuelta.
Por los caminos del monte
Lo que define esta zona está fuera del asfalto: senderos entre fincas, muros de piedra seca y pistas de tierra que unen caseríos. Algunas todavía tienen uso local para ir a las tierras o al río.
El terreno es una mezcla de prado, matorral y robledal. Desde el coche parece homogéneo; andando se notan las diferencias entre una finca cuidada y el monte bravo.
El parque natural das Fragas do Eume queda a un cuarto de hora en coche. Mucha gente usa este municipio como paso hacia allí.
Si vas con poco tiempo
Aparca, mira la iglesia y los hórreos cercanos. Ya está.
Si quieres dar un paseo más largo, coge la carretera hacia San Cristóbal das Viñas o O Sisto. Verás cómo se distribuyen las casas: solitarias, con su huerto y rodeadas de árboles.
Si llovió recientemente, esos caminos tendrán barro. Lleva calzado que no te importe manchar.
Cuándo ir y qué evitar
No calcules los tiempos por distancia kilométrica. Las carreteras secundarias son lentas.
El tiempo cambia rápido aquí. Puede salir el sol y media hora después haber niebla baja pegada al monte.
La primavera y el otoño funcionan bien para ver el paisaje cambiante. En verano hay más actividad por fiestas parroquiales. En invierno está verde todo, pero muchos senderos están húmedos o embarrados semanas enteras.
No vengas buscando atracciones turísticas ni grandes vistas panorámicas pintadas en postales. Vale para entender cómo es la vida rural interior gallega: dispersa, tranquila y condicionada por el terreno