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sobre Entrimo
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En el suroeste de Ourense, pegado a la frontera con Portugal, Entrimo conserva una Galicia de montaña: aldeas dispersas, carreteras estrechas y un ritmo que va al paso del tiempo. Es un municipio pequeño (en torno a 1.200 habitantes) y eso se nota: aquí se viene a caminar, a escuchar el agua y a asomarse a un paisaje que continúa, al otro lado, en Peneda-Gerês.
La naturaleza manda. El río Salas cruza el término y, en verano, deja rincones tranquilos junto a la orilla. En otoño, robles y castaños tiñen el monte y las pistas se vuelven más fotogénicas (y también más resbaladizas si llueve). La condición de “raya” se percibe en los caminos: durante siglos hubo paso, intercambio y contrabando, y todavía quedan sendas que enlazan con Portugal.
Qué ver
En el núcleo principal, la iglesia parroquial de Santa María sirve de referencia. Lo más agradecido está repartido: hórreos, casas de piedra, muros, fuentes y aldeas pequeñas donde la arquitectura popular se entiende a simple vista (granito, pizarra y madera de castaño).
En las zonas altas se abren vistas hacia el parque portugués; conviene subir sin prisas y parar en los claros que hacen de mirador.
Qué hacer
Senderismo por caminos rurales y pistas forestales, enlazando aldeas y manchas de bosque. Algunas rutas suben hacia el Alto do Leboreiro y otras siguen antiguas sendas fronterizas. En ríos y regatos se mantiene la pesca de trucha, siempre con permisos y respetando la normativa.
En la mesa, productos de temporada: ternera, setas, castañas y miel de monte; en otoño es fácil encontrar preparaciones ligadas al magosto.
Fiestas y tradiciones
La patronal de Santa María se celebra en agosto, con actos religiosos y ambiente de reencuentro. En noviembre, el magosto sigue vivo, a menudo organizado por aldeas. También hay romerías en capillas rurales a lo largo del año.
Errores típicos
- Ir “a lo ligero” con el tiempo: las carreteras son de montaña y la niebla puede obligar a bajar el ritmo.
- Meterse por pistas sin comprobar el estado (barro, ramas, firme irregular), sobre todo tras lluvia.
- Acercarse al río sin calzado adecuado: las orillas y piedras húmedas resbalan.
Mejor época
Primavera y otoño suelen ser los meses más agradecidos para caminar y ver el monte en su punto. El verano invita a buscar sombra y río, pero puede haber más movimiento. En invierno, el frío y las nieblas complican las vistas y alargan los trayectos por carretera.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Ourense, por la N-540 hacia Portugal y desvío hacia Lobeira, continuando por la OU-301. Son carreteras de montaña: mejor conducir con margen, sobre todo con lluvia o niebla.