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sobre Muíños
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En la Baixa Limia, a unos 680 metros de altitud y rozando la frontera con Portugal, Muíños es de esos municipios ourensanos que se recorren despacio. Con alrededor de 1.500 habitantes repartidos en aldeas, conserva la Galicia interior de piedra y caminos viejos: muros de mampostería, prados, robledales y regatos que explican su nombre.
Aquí no hay un gran reclamo único; lo interesante es el conjunto: vida rural, arquitectura popular y un paisaje que cambia mucho según la estación.
Qué ver en Muíños
- Iglesia parroquial de Santa María (en la capital municipal): templo rural de mampostería con espadaña, sobrio y bien integrado.
- Aldeas y patrimonio etnográfico: hórreos de granito, cruceiros, fuentes, lavaderos y antiguos molinos. En lugares como Barral o Aceredo se agradece pasear sin prisa y fijarse en corredores, patios y detalles de cantería.
- Entorno natural: bosques de robles y castaños, prados de siega y pequeños cursos de agua. En primavera los arroyos bajan con más caudal; en otoño el monte cambia de color y aparecen setas (con la prudencia habitual).
Qué hacer
- Caminar por pistas y caminos tradicionales que enlazan aldeas y zonas de monte, con opciones fáciles y otras algo más largas.
- Paseo de observar: cierres de piedra, huertas, hornos, molinos y ese ritmo de pueblo que se entiende mejor a pie.
- Comer de temporada: guisos, empanadas, castañas en otoño y producto de huerta cuando toca.
Mejor época
- Primavera y otoño suelen ser los momentos más agradecidos por luz y colores, y porque el paisaje cambia mucho.
- Invierno puede traer barro y días cortos; conviene ajustar planes y llevar abrigo y chubasquero.
Errores típicos
- Querer verlo todo en coche: lo mejor aparece en tramos cortos caminando.
- Ir con calzado poco adecuado: piedra húmeda, pistas y barro según el tiempo.
- Confiarse con la meteorología: aquí cambia rápido; mejor llevar capa o chubasquero aunque el día amanezca claro.