Artículo completo
sobre Rairiz de Veiga
Ocultar artículo Leer artículo completo
Rairiz de Veiga cae en A Limia, en el interior de Ourense: campos en horizontal, aldeas dispersas y una Galicia de piedra y trabajo. Aquí no hay una “atracción” que lo absorba todo; lo interesante está en el conjunto: caminos entre fincas, hórreos, cruceiros y pequeñas iglesias que marcan el ritmo de las parroquias.
Qué ver en Rairiz de Veiga
- Iglesia parroquial de San Miguel: templo sobrio de piedra, con restos románicos en la estructura y reformas posteriores. Merece una parada tranquila, más por el ambiente que por una visita larga.
- Arquitectura popular: hórreos, cruceiros y casas tradicionales repartidos por el municipio. Lo mejor es ir despacio y fijarse en la cantería, los muros y los cierres de las fincas.
- Paisaje de A Limia: llanura agrícola, arroyos y pequeñas manchas de robles y castaños. No va tanto de miradores como de esa sensación de amplitud que acompaña mientras conduces o caminas.
Qué hacer
- Pasear por pistas y caminos rurales entre aldeas: fuentes, cruces de camino y ermitas pequeñas aparecen cuando menos lo esperas.
- Cicloturismo por carreteras secundarias, con poco tráfico y desnivel contenido.
- Comer de cuchara y producto de temporada: patata de la comarca, setas en otoño, castañas y carnes.
Mejor época
- Primavera y otoño suelen ser los momentos más agradecidos para caminar: temperaturas suaves y luz limpia en la llanura.
- Invierno puede ser frío y húmedo; en días muy cerrados el paisaje se vuelve más áspero y los paseos se acortan.
- Verano: bien para recorrer en bici o a primera/última hora, evitando las horas centrales si aprieta el sol.
Errores típicos
- Parar en cualquier arcén: hay maquinaria agrícola y vehículos grandes; busca un sitio donde no bloquees accesos a fincas.
- Ir con prisas: aquí se disfruta más enlazando aldeas y caminando un poco.
- Confiar en “ya encontraremos dónde comer”: en municipios pequeños conviene preverlo.