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sobre Sarreaus
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En el corazón de A Limia, Sarreaus se estira en aldeas y casas dispersas a unos 650 metros de altitud, entre campos de cultivo y lomas suaves. Con poco más de mil habitantes, aquí el día va a otro paso: estaciones marcadas, vida de aldea y conversación a la puerta de casa.
Es un municipio para recorrer despacio y con curiosidad. No hay grandes “golpes de efecto”: lo interesante está en lo cotidiano. Cruceiros de piedra en los cruces, hórreos que aún cuentan cómo se vivía del grano y una arquitectura popular sobria, de granito, muy propia de la Galicia interior. A Limia —el antiguo “granero de Galicia”— pone el paisaje: llanuras agrícolas abiertas, acequias y alguna mancha de robles y castaños que, en otoño, cambian por completo la paleta.
Qué ver
- Iglesia parroquial de San Salvador: piedra, líneas sencillas y ese aire de parroquia rural ourensana.
- Capillas y cruceiros repartidos por las aldeas: buenas paradas para enlazar caminos sin prisa.
- Arquitectura popular: hórreos, portales, muros y corredores. Merece la pena mirar los detalles.
- Paisaje agrario de A Limia: horizonte abierto y luz limpia, sobre todo a primera y última hora.
Qué hacer
Paseos tranquilos entre aldeas por pistas y carreteras secundarias, con desniveles suaves. La fotografía tiene mucho juego en los amaneceres sobre los campos y en la piedra vieja. Y, si te apetece entender el territorio, el tema de la antigua laguna de Antela (hoy desecada) ayuda a leer la historia reciente del paisaje.
Errores típicos
- Ir a mediodía en verano: el calor en la llanura se nota; mejor mañana temprano o última hora.
- Quedarse solo en el núcleo: lo mejor suele aparecer al enlazar dos o tres aldeas a pie.
- Confiarse con la cobertura: en el interior ourensano hay zonas irregulares; lleva el mapa descargado si vas a caminar.