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sobre Trasmiras
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En el corazón de A Limia, entre campos de cultivo que se estiran hasta el horizonte y aldeas de granito, Trasmiras mantiene un pulso rural tranquilo. El municipio ronda los 1.100 habitantes repartidos en varios núcleos, a unos 650 metros de altitud, y se recorre sin prisas: caminos vecinales, casas de piedra, hórreos y cruceiros que siguen formando parte del paisaje cotidiano.
La comarca debe mucho a la antigua laguna de Antela, desecada en el siglo XX: el terreno quedó abierto y fértil, con un mosaico de fincas, setos y pequeños bosques donde asoman robles y castaños. Aquí conviene mirar cerca: cantería, lavaderos, fuentes y esa vida comunitaria que se intuye en los espacios comunes.
Qué ver en Trasmiras
- Iglesia parroquial de Santa María: sobria; merece la pena fijarse en la piedra y en el entorno.
- Aldeas y arquitectura popular (Traspielas, Padroso, Cerdedelo…): casas de piedra, balconadas de madera, hórreos y cruceiros a pie de camino.
- Lavaderos y fuentes: aparecen en varios núcleos; sirven como hilo para pasear de aldea en aldea.
Qué hacer
- Paseos a pie por caminos rurales: rutas sencillas para enlazar aldeas y ver el paisaje abierto de A Limia.
- Cocina de la zona: patata de A Limia, platos de cuchara, carnes y recetas de temporada. Lo mejor es preguntar qué hay ese día.
- Observación de aves en los campos, sobre todo en pasos migratorios.
Si solo tienes 2 horas
Acércate a la iglesia de Santa María y date una vuelta por los caminos cercanos. Elige un tramo que conecte dos o tres aldeas para ir encontrando hórreos, cruceiros y algún lavadero sin complicarte con el coche.
Errores típicos
- Querer “tachar” el municipio en una visita rápida: aquí lo que funciona es caminar y parar.
- Contar con comer a cualquier hora o sin mirar antes: en los pueblos los horarios mandan.
- Venir con calzado fino: los caminos pueden estar húmedos o ir irregulares.