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sobre Mondoñedo
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En A Mariña Central lucense, Mondoñedo conserva aire de ciudad antigua nada más entrar en el casco histórico. Con unos 3.600 habitantes y a 140 metros de altitud, se presta a caminar despacio: soportales de piedra, casas blasonadas y plazas pequeñas donde la vida va a otro ritmo. Declarada Conjunto Histórico-Artístico, fue sede episcopal desde el siglo XII, y esa huella se nota en la escala de sus edificios.
También funciona como base para asomarse al interior verde de la comarca: valles, aldeas y carreteras secundarias que invitan a conducir sin prisa.
Qué ver en Mondoñedo
La Catedral de Mondoñedo, conocida como la “catedral arrodillada” por sus proporciones, mezcla románico, gótico y barroco. Conviene fijarse en la fachada (rosetón y torres asimétricas) y, dentro, en las pinturas murales medievales y el retablo mayor.
El Santuario de Os Remedios, en lo alto, abre una vista amplia del valle. La subida tiene cuestas y tramos empedrados: mejor reservar fuerzas.
En el centro, el Seminario de Santa Catalina (barroco, siglo XVIII) alberga el Museo Catedralicio y Diocesano, con arte sacro y piezas ligadas a la historia religiosa local.
Completan el paseo el Palacio Episcopal, tramos de las antiguas murallas, A Fonte Vella (siglo XVIII) y el Hospital de San Pablo (siglo XVI).
Qué hacer
Lo más agradecido es perderse por el casco histórico y seguir la ruta de los soportales. En los alrededores hay senderos entre riberas y valles, y el Camino Norte cruza la comarca.
En las reposterías del centro se encuentra la tarta de Mondoñedo, un clásico local. También perviven talleres de encajes y bordados.
Fiestas y tradiciones
La Semana Santa se vive con recogimiento. En junio se celebran las fiestas de San Lucas. En agosto, Os Remedios reúne romería, procesión, orquestas y feria de ganado. En septiembre, la Mostra de Teatro Cómico e Festivo anima calles y plazas.
Mejor época
Mondoñedo se disfruta especialmente en días templados y secos, cuando apetece caminar y subir a Os Remedios sin prisas. Si vienes en jornada de mucha lluvia, el empedrado y las cuestas se notan más y el paseo se hace más lento.
Errores típicos
- Querer “verlo todo” en una mañana: el casco histórico pide paradas y tiempo para entrar en la catedral y el museo.
- Subir a Os Remedios sin calzado adecuado (entre cuestas y piedra, se agradecen suelas con agarre).
- Llegar en coche al centro sin plan: conviene dejarlo aparcado y moverse a pie.