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sobre Xove
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Si buscas turismo en Xove, empieza por asumir algo: esto no es un destino preparado para que todo resulte fácil. El coche aparca solo. Subes la ventanilla y hueles mar antes de verlo. Son las diez de la mañana en Lago y la playa está vacía. Tres chalanes sacan una lancha del agua con las manos. Nadie te vende nada. Aquí no hay quiosco. Eso ya te orienta.
Primero lo malo
Xove no es fácil. No tiene una carretera rápida que lo deje en la puerta. Desde la AP‑9 sales hacia Viveiro y luego toca un tramo de curvas entre eucaliptos. En verano se nota: a la entrada de Lago se forma cola porque todo el mundo busca sitio en la cuneta. Si llegas tarde, te tocará dar vueltas.
El pueblo no es Cudillero. No hay casas colgadas ni una plaza que salve la visita. El casco son casas bajas, una farmacia y un bar con la tele alta. Nada más. Lo que cambia el panorama es el tamaño del concello. Son muchos kilómetros de costa abierta y bastante monte detrás.
Lo que hay que ver (y lo que no)
La Senda Costera empieza en O Portiño y sigue kilómetros hacia el oeste. No hace falta hacerla entera. Con caminar un rato basta para entender el sitio.
Un buen tramo es el que va hacia la isla de Sarón. El camino es corto. La roca de pizarra aparece en bloques apilados y la isla queda ahí enfrente, sola. Dos fotos y vuelta.
El faro de Roncadoira queda más apartado. La carretera llega hasta arriba, pero el aparcamiento es pequeño. Si ves hueco, para. Si no, sigue.
El pazo de A Rigueira suele estar cerrado. Se ve la fachada y el escudo. Poco más. Los hórreos de Vilachá están bien conservados, aunque si ya has visto hórreos en Galicia no te van a cambiar el día.
El monte Pau da Vella supera los 700 metros. La pista sale desde Buio y conviene ir con coche que no sea demasiado bajo. Arriba hay pinos, brezo y el mar a lo lejos. No hay mucho más, pero tampoco hay nadie.
Playas que no salen en las guías
Lago es la conocida. Arena fina y bastante espacio cuando baja la marea. En verano suele haber socorrista.
A poca distancia está Area Longa. Más pequeña y sin servicios. Entre semana es tranquila. Se ve a gente paseando al perro y poco más.
En Sumoas hay una cala de piedra oscura. Se llega por un camino de tierra que con lluvia se pone feo. Si el tiempo cambia, mejor salir sin pensarlo mucho. En esta costa el viento entra rápido.
Ninguna playa tiene grandes servicios. Tampoco hay demasiadas papeleras. Lo normal es subir la basura contigo.
Cuándo venir y cuándo huir
Primavera suele ser buen momento. El verde está fuerte y todavía hay poco movimiento.
En pleno verano cambia. Lago se llena de familias y la carretera de acceso se atasca a media mañana. No es dramático, pero ya no es el mismo ambiente.
Cuando llega septiembre todo vuelve a bajar de ritmo. El mar aún guarda calor y hay días de playa con muy poca gente.
En invierno el panorama es otro. Llueve a menudo y muchos sitios del entorno reducen horario o cierran. Si sales por la senda costera, mejor llevar botas. Aquí el Cantábrico no avisa.
Consejo de un escéptico
Llega temprano a Lago. Camina un rato por la senda. Mira el mar sin prisa y sigue tu ruta por la costa.
No vengas esperando un pueblo monumental ni un paseo lleno de tiendas. Xove funciona mejor como tramo de costa tranquilo entre Viveiro y Burela. Si te cuadra en ruta, paras. Si no, tampoco pasa nada. Eso también forma parte del lugar.