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sobre Barreiros
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Entre colinas verdes que bajan hacia el Cantábrico, Barreiros combina playas largas, praderas atlánticas y aldeas dispersas. Con unos 3.200 habitantes, aquí el mar y el campo pesan más que el ruido del verano, aunque en temporada alta se nota el tirón de la costa.
Su litoral ronda los 17 kilómetros y alterna arenales abiertos con tramos de acantilado y pequeñas calas. El plan suele ser sencillo: caminar sin prisa, bañarse cuando acompaña y mirar cómo cambia la línea de costa con la marea.
Qué ver
La costa es el gran reclamo. La Praia de Benquerencia es conocida entre surfistas por su oleaje; también funciona muy bien para pasear por la arena y las dunas cuando el tiempo está revuelto. Cerca, la Praia de Altar y la Praia de Fontela completan un recorrido cómodo por playas amplias y poco urbanizadas. Entre una y otra, los altos naturales sobre el mar hacen de mirador sin necesidad de grandes rutas.
En el interior, el Mosteiro de San Martiño de Mondoñedo pone la nota histórica: una iglesia con fases prerrománicas y románicas que ayuda a entender el pasado medieval de la zona.
Si te apetece algo más rural, la Ruta de los Molinos junto al río Baos sigue antiguos molinos entre bosque de ribera y prados.
Qué hacer
Surf (hay escuelas en la zona), paseos costeros y senderos cortos entre playas. También encajan planes tranquilos como fotografía de paisaje, pesca deportiva o un rato de piragua en el río, si el día acompaña.
En la mesa, lo habitual es cocina marinera y platos gallegos de siempre: pescado, marisco cuando lo hay, pulpo, empanadas y productos de huerta y carne.
Fiestas y tradiciones
En agosto se celebra la Festa do Emigrante. Durante el verano se suceden fiestas parroquiales; se citan San Cosme (finales de septiembre) y la Romaría de San Martiño, ligada al monasterio.
Mejor época
Junio y septiembre suelen dar buen equilibrio entre luz, temperatura y calma. Julio y agosto concentran más ambiente y tráfico hacia las playas. Para surf, primavera y otoño suelen traer mar más movido y menos gente.
Errores típicos
- Ir a las playas a media tarde en julio y agosto: cuesta más aparcar y el paseo se hace con más gente.
- Quedarse solo en la franja de arena: si el tiempo está gris, compensa subir a los altos y mirar la costa desde arriba.
- Olvidar que el Cantábrico cambia rápido: mejor llevar una capa extra y no confiarse con el mar si hay oleaje.