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sobre A Merca
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En el interior de Ourense, en la Terra de Celanova, A Merca se entiende mejor sin prisas. Con unos 1.700 habitantes y un paisaje de lomas suaves, aquí lo que engancha no es un gran monumento, sino el conjunto: aldeas de piedra, muros de granito, caminos entre parroquias y ese silencio de carreteras secundarias.
Al llegar llaman la atención los núcleos dispersos y los detalles rurales de siempre: hórreos, cruceiros, atrios y cementerios antiguos pegados a las iglesias. Si te apetece turismo de “mirar y caminar”, encaja.
Qué ver
El patrimonio religioso marca el territorio. La iglesia parroquial de Santiago de A Merca es el edificio más reconocible, y alrededor aparecen capillas y ermitas que forman parte del paisaje cotidiano.
Lo más agradecido es pasear con ojo por las aldeas: hórreos bien plantados junto a las casas, lavaderos, construcciones agrícolas y cruces de caminos señaladas por cruceiros.
Qué hacer
Funciona el senderismo tranquilo por pistas y caminos rurales, sin grandes desniveles, alternando prados, carballeiras y pequeños regatos. Tras la lluvia, algunos tramos se ponen resbaladizos: mejor calzado con suela que agarre.
En la mesa manda el recetario de la zona: carnes y embutidos, quesos, empanadas, lacón con grelos y productos ligados al porco celta cuando toca.
Si te apetece completar la jornada, Celanova queda cerca para el monasterio de San Rosendo; y también cuadran escapadas hacia Bande o el embalse de As Conchas.
Si solo tienes 2 horas
- Paseo corto por el entorno del núcleo de A Merca, enlazando calles y caminos próximos para ir cazando hórreos y cruceiros.
- Parada en la iglesia de Santiago y vuelta tranquila por alguna aldea cercana, fijándote en la arquitectura popular (piedra, portales, muros y atrios).
Errores típicos
- Ir con la idea de “verlo todo” en un punto: aquí lo mejor está repartido y se disfruta caminando.
- Meter el coche por pistas estrechas “por si acaso”: muchas no tienen margen para cruzarse o dar la vuelta.
- Estrenar calzado liso en días húmedos: el granito y la tierra mojada pasan factura.