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sobre Allariz
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Allariz se levanta en un recodo del Arnoia. El río rodea el casco por varios lados y marca su forma. La villa creció en ese pequeño promontorio. Desde allí se controlaba el paso natural hacia el sur de Galicia.
A veces se repite que un rey visigodo, Alarico, fundó aquí la población. Es una tradición muy extendida, aunque no todos los historiadores la dan por segura. Lo que sí sabemos es que Allariz ya era un núcleo importante en la Edad Media. Su posición entre el valle del Arnoia y las rutas hacia Portugal ayudó mucho.
El trazado del centro aún conserva algo de ese pasado. Las calles suben hacia la parte alta, donde estuvo el castillo. De la fortaleza queda sobre todo la memoria del lugar. La torre que se ve hoy es posterior. Aun así, desde ese punto se entiende bien por qué el sitio era estratégico.
La relación con el campo sigue muy presente. Los inviernos aquí suelen ser fríos y largos. Por eso la cocina tradicional gira en torno al cerdo y a las verduras de invierno. El lacón con grelos aparece cada año cuando llega el carnaval. Tiene lógica: coincide con el momento en que se aprovecha la matanza y brotan los primeros grelos.
El río que cambió la relación con el pueblo
Durante buena parte del siglo XX el Arnoia no era un espacio de paseo. Se usaba para riego y poco más. También recibía vertidos de las antiguas curtidurías. Muchas villas gallegas vivieron algo parecido.
La situación empezó a cambiar en las últimas décadas del siglo pasado. El ayuntamiento recuperó la ribera y limpió el cauce. Aquello transformó la relación del pueblo con el río. La gente volvió a caminar junto al agua.
Hoy el Parque Etnográfico explica algunos oficios ligados al Arnoia. Hay antiguos molinos y estructuras relacionadas con el trabajo del río. También se habla del lavado de oro, una actividad que se documenta en esta zona desde hace siglos.
Una senda sigue el curso del agua durante varios kilómetros. Es llana y suele tener sombra. En verano se nota el frescor del río, algo que se agradece cuando aprieta el calor.
Muy cerca del centro está el puente románico de Vilanova. Tarda pocos minutos en alcanzarse a pie. Si miras con calma las dovelas verás pequeñas marcas. Son señales de los canteros. Cada uno dejaba la suya para cobrar el trabajo realizado.
El puente formó parte de la Vía de la Plata. Esa ruta conectaba el noroeste con el sur de la península. Hoy sigue en uso. Cuando llueve conviene cruzarlo despacio. La piedra está muy pulida.
El monasterio que marca la escala del pueblo
El Real Monasterio de Santa Clara cambia de pronto la escala de Allariz. El conjunto es grande para una villa de este tamaño. Su origen está en el siglo XIII. La fundación se atribuye a la reina Violante, esposa de Alfonso X.
El contexto importa. Allariz estaba cerca de la frontera con Portugal. Fundar aquí un monasterio ligado a la corona tenía un sentido político. Era una forma de afirmar presencia en el territorio.
El claustro es especialmente amplio. A menudo se menciona como uno de los mayores de España dentro de su tipo. El edificio mezcla influencias. Algunas partes recuerdan a modelos castellanos, aunque el conjunto se adaptó a materiales locales.
Las clarisas vivían aquí en clausura. Cultivaban plantas medicinales y trabajaban el lino. También copiaban textos y mantenían una pequeña economía ligada al convento.
Hoy el monasterio funciona como museo. Explica la vida cotidiana de la comunidad. También recuerda momentos difíciles. En el siglo XIV la peste golpeó con fuerza a muchas villas gallegas, y Allariz no fue una excepción.
La iglesia de Santiago y su Cristo yacente
La iglesia de Santiago queda en la parte alta del casco. Su origen es románico, probablemente del siglo XII. La portada actual es posterior y ya pertenece a otra época.
Dentro se guarda un Cristo yacente de madera, fechado en el siglo XIV. La imagen es sobria y muy directa. Los rasgos del cuerpo están marcados. No busca dramatizar, sino mostrar un cuerpo muerto.
En Allariz lo llaman “O Santísimo”. La imagen sale en procesión durante la Semana Santa. Cuando pasa por las calles suele hacerse silencio.
Las huellas del antiguo barrio judío
Detrás de la iglesia de Santiago comienza la zona de Socastelo. Aquí se situó el barrio judío medieval. Como en muchos lugares de la península, casi nada se conserva intacto.
Tras el decreto de expulsión de 1492, la comunidad desapareció. Las casas pasaron a manos cristianas. Con el tiempo se transformaron o se derribaron.
Aun así, el trazado urbano da pistas. Las calles son estrechas y algo irregulares. Suben en zigzag hacia la parte alta. Algunos detalles en los muros hacen pensar en edificios anteriores.
Durante unas obras en los años noventa apareció una losa con inscripción hebrea. Hoy está protegida bajo una rejilla de cristal. Se puede ver desde la calle.
Los judíos llegaron a Allariz al menos desde el siglo XIII. Muchos se dedicaban al préstamo y al comercio de pieles. Esa actividad encaja con la tradición de curtidos que tuvo la villa durante siglos.
Cómo situarse al llegar
Allariz está a poca distancia de Ourense y se llega en coche con facilidad por la autovía A-52 o por carreteras comarcales como la OU-540. También suele haber autobuses desde la capital provincial.
El casco histórico se recorre andando sin problema. Las calles son de piedra y hay bastantes cuestas, sobre todo hacia Santiago o el antiguo castillo.
Si te interesa la arquitectura popular, mira los soportales de la plaza Mayor o do Campo. Las columnas no son iguales; se añadieron en momentos distintos, a medida que crecía la actividad del mercado.
En algunas puertas antiguas aún se ven huecos cuadrados en la piedra del dintel o las jambas. Servían para fijar postes donde se ataban los caballos o las bestias de carga mientras sus dueños cerraban tratos relacionados con el pan, el ganado o el cuero en la plaza. Un pequeño detalle que recuerda cómo funcionaba la villa cuando todo pasaba ahí mismo.