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sobre Baños de Molgas
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Baños de Molgas aparece en el mapa al sur de la comarca de Allariz‑Maceda, siguiendo el curso del río que lleva su mismo nombre. El municipio se reparte en parroquias y aldeas separadas entre sí por prados, pequeñas masas de castaños y carreteras secundarias. No hay un núcleo compacto. Para entender Baños de Molgas hay que moverse por ese territorio fragmentado, donde las casas se agrupan en pequeños conjuntos y el paisaje agrícola sigue muy presente.
La población ronda el millar largo de habitantes. Es una cifra habitual en esta parte del interior de Ourense, donde los municipios conservan mucha superficie y pocos vecinos. El resultado es un paisaje abierto, con aldeas espaciadas y bastante silencio entre una y otra.
Un nombre ligado al agua y a los molinos
El topónimo Baños de Molgas remite a dos realidades antiguas del valle. Por un lado, las aguas termales que durante mucho tiempo atrajeron a gente de la zona. Por otro, los molinos que aprovechaban la fuerza de los ríos y arroyos para moler cereal.
Ese uso del agua fue común en muchas comarcas gallegas, pero aquí dejó una huella clara en el propio nombre del lugar. Aún hoy aparecen restos de molinos en algunos cursos de agua secundarios, aunque muchos dejaron de funcionar hace décadas.
La iglesia de Santa María y el pequeño patrimonio disperso
En la parroquia de Santa María se encuentra la iglesia principal del municipio. El edificio actual responde sobre todo a reformas realizadas en época moderna, probablemente en el siglo XVIII, aunque algunos elementos parecen anteriores. La fábrica es sencilla, propia de una iglesia rural, construida en piedra y sin grandes adornos.
Está situada en una zona ligeramente elevada. Desde el entorno del atrio se abre el valle y se entiende bien la disposición del territorio: pequeñas aldeas separadas por campos y laderas suaves.
El patrimonio en Baños de Molgas no se concentra en un conjunto monumental. Aparece disperso. A lo largo de caminos y aldeas es frecuente encontrar hórreos de distintos tamaños, cruceiros de piedra o fuentes tradicionales. Algunos siguen vinculados a la vida diaria de las casas cercanas.
El valle del río Molgas
El río Molgas atraviesa el municipio formando un valle tranquilo, con prados en las zonas bajas y castañares en las laderas. El relieve no es abrupto. Son lomas suaves y valles estrechos que se recorren con facilidad por carreteras locales.
Los castaños marcan mucho el paisaje. En otoño el color cambia por completo y algunos ejemplares, bastante viejos, recuerdan hasta qué punto este árbol fue importante para la economía rural de la zona.
No hay grandes miradores ni puntos señalizados. La gracia del lugar está en los detalles: muros de piedra que delimitan fincas, pequeños puentes, caminos que conectan aldeas a pocos kilómetros de distancia.
Las aguas termales
El balneario de Molgas forma parte de la historia local. Las aguas termales fueron utilizadas durante mucho tiempo y dieron fama al lugar dentro de la provincia. Las instalaciones han cambiado varias veces con los años y no siempre funcionan de forma continuada.
Aun así, la tradición termal sigue muy asociada al municipio. Conviene comprobar antes de ir qué partes están abiertas o en uso, porque la situación puede variar.
Fiestas y vida local
Las celebraciones siguen el calendario religioso y agrícola que todavía marca la vida en muchas aldeas gallegas. En varias parroquias se mantienen fiestas patronales durante el año, normalmente organizadas por los propios vecinos.
En otoño es habitual que aparezcan los magostos, reuniones alrededor del fuego donde se asan castañas. Es una costumbre muy extendida en Ourense y aquí sigue formando parte de la vida comunitaria.
Cómo recorrer Baños de Molgas
Baños de Molgas no funciona como un pueblo que se visita en una sola caminata. Las parroquias están separadas y muchas aldeas quedan a varios kilómetros unas de otras. El coche facilita moverse entre ellas.
Un paseo por Santa María permite ver la iglesia y el entorno inmediato del valle. Después tiene sentido acercarse a alguna aldea cercana y caminar un poco por los caminos locales. Así se entienden mejor las distancias y la forma en que se organiza el territorio.
Tras días de lluvia algunas pistas rurales se vuelven resbaladizas y las carreteras son estrechas. Conviene conducir con calma y contar con algo de tiempo entre un punto y otro.
Baños de Molgas no gira en torno a un monumento concreto. Se entiende mejor como un valle habitado desde hace siglos, donde el agua, los molinos y el castaño marcaron la vida cotidiana. Aquí el interés está en cómo encajan esos elementos en el paisaje actual.