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sobre Santiso
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Santiso es uno de esos municipios del interior gallego donde el paisaje manda: colinas suaves, valles recogidos y aldeas dispersas entre prados y carballeiras. Aquí no hay grandes hitos ni colas; hay caminos vecinales, piedra vieja, cruceiros en las encrucijadas y una vida rural que sigue su curso. Si buscas silencio, verde y paseos sin más plan que dejarte llevar, Santiso encaja.
Qué ver en Santiso
El patrimonio es discreto y está repartido. La iglesia parroquial de San Martín de Ferreiros tiene origen románico, aunque con reformas posteriores. Compensa ir parando en distintas parroquias para encontrar capillas y ermitas pequeñas, muy integradas en el entorno.
En los caminos aparecen cruceiros de buena talla, y en las aldeas, hórreos y arquitectura de piedra. Ojo con las pallozas: no son un elemento común en toda esta zona, así que conviene no darlas por hechas y fijarse en lo que realmente se conserva.
El río Furelos deja las riberas más agradecidas para caminar, con alisos y sauces. También verás muíños tradicionales ligados a la molienda; algunos están restaurados.
Qué hacer
Santiso se disfruta a pie: paseos por pistas rurales, senderos entre fincas y tramos de ribera cuando el terreno lo permite. La observación de aves y la fotografía funcionan bien, sobre todo con luz suave. En la mesa manda la cocina de interior: productos de matanza, quesos y el pulpo como referencia comarcal, sin artificios.
Si solo tienes 2 horas
- Acércate a una parroquia y recorre a pie el entorno inmediato: iglesia, cruceiros y alguna aldea cercana.
- Busca un tramo accesible de ribera del Furelos para un paseo corto y tranquilo.
- Remata con un paseo lento por caminos antiguos, fijándote en hórreos, muros y cierres de piedra.
Mejor época
Primavera y otoño son los momentos más agradecidos para caminar: colores vivos y temperaturas suaves. Tras días de lluvia, muchas pistas de tierra se embarran y el paseo se vuelve más lento; si tu plan es andar, conviene evitar esos episodios de lluvia persistente.
Información práctica
Cómo llegar: Desde A Coruña, por la A-54 hacia Lugo y desvío hacia Melide por la AC-840. Desde Santiago, por la N-547 hasta Arzúa y luego carreteras comarcales.
Consejos: Calzado con buen agarre y algo de efectivo; en entornos rurales no siempre hay datáfono ni cobertura perfecta.