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sobre Malpica de Bergantiños
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En el extremo occidental de la Costa da Morte, donde el Atlántico golpea contra acantilados de granito, aparece Malpica de Bergantiños: villa marinera con puerto activo y vida pegada a la marea. No es un lugar de postal pulida; aquí mandan el viento, la sal y el trabajo de la lonja. Las playas claras se recortan sobre roca oscura, y el verde baja casi hasta el mar. Frente a la costa asoman las Islas Sisargas (Sisarga Grande, Sisarga Chica y Malante), con interés natural y presencia de aves marinas.
Qué ver
El puerto de Malpica concentra lo esencial: muelle, barcos de bajura y ese ambiente de faena que aún se nota. Pasear por la zona cuando hay movimiento ayuda a entender el carácter del pueblo.
En el municipio está la iglesia de Santiago de Mens, de origen medieval y muy reformada, con restos románicos.
En la costa, las playas marcan el ritmo del día: Area Maior es la más amplia; Barizo se siente abierta y atlántica. También están Seaia y Canido, más pequeñas y agradecidas para caminar.
Para panorámicas, los acantilados y el entorno del Cabo de San Adrián enseñan la cara más seria del océano, sobre todo con mar de fondo.
Qué hacer
El senderismo costero es una de las mejores maneras de recorrer Malpica: varios tramos del Camiño dos Faros pasan por el municipio entre playas, aldeas y cantiles.
Hay condiciones para surf y deportes náuticos en algunos arenales, según mar y viento.
En la mesa manda el producto: percebe, nécoras, pulpo, merluza y pescado de la zona, con cocina sencilla.
En verano se organizan salidas en barco a las Islas Sisargas para rodearlas y observarlas desde el mar; en ocasiones se puede desembarcar en Sisarga Grande para ver el faro (según permisos y estado del mar).
Si solo tienes 2 horas
- Paseo por el puerto y el entorno de la lonja para ver el pulso marinero del pueblo.
- Sube a algún mirador/acantilado hacia el Cabo de San Adrián para una vista rápida de las Sisargas y la Costa da Morte.
- Remata con una caminata corta por Area Maior o Seaia, según cómo esté el viento.
Errores típicos
- Acercarse demasiado al borde de los acantilados con mar de fondo: aquí las olas cambian en segundos.
- Ir a playa “en camiseta” y acabar tiritando: el viento entra incluso en días luminosos.
- Aparcar con prisas cerca del puerto o accesos a playa en temporada: mejor dejar el coche con margen y caminar un poco.
Mejor época
- Verano (julio-septiembre): más ambiente y más opciones de mar, pero también más gente.
- Primavera y otoño: buena luz, menos aglomeraciones y rutas costeras más tranquilas.
- Invierno: atractivo si buscas mar bravo; cuenta con viento, lluvia y días cortos.