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sobre Catoira
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A orillas de la ría de Arousa, donde el Ulla se abre camino hacia el Atlántico, Catoira guarda entre sus piedras uno de los relatos más potentes de la historia gallega. Durante siglos, este tramo del río fue puerta de entrada y frontera: por aquí remontaban las incursiones vikingas y aquí se levantó la defensa del camino hacia Compostela.
El paisaje pone contexto: marismas, verde húmedo, salitre en el aire y, al fondo, las ruinas que vigilan el paso. Catoira se disfruta sin prisas, con la luz y la marea marcando el ritmo.
Qué ver en Catoira
Las Torres do Oeste son el gran símbolo del municipio. Este conjunto fortificado medieval, Bien de Interés Cultural, se asienta junto al Ulla en un entorno fácil de recorrer a pie, con paneles que ayudan a entender la historia. Quedan en pie dos torres circulares, castigadas por el tiempo, pero lo bastante sugerentes como para imaginar su papel defensivo.
La iglesia parroquial de Santa María, de origen medieval aunque muy reformada, completa la visita por el casco.
Y luego está lo que no se encierra en una foto: las marismas del Ulla, con senderos junto al río, aves y esa mezcla de agua dulce y salada que define el paisaje.
Qué hacer
Caminar o ir en bici por los caminos de ribera es una buena forma de conocer la zona. Si te gusta la fotografía, las Torres do Oeste ganan mucho al atardecer, con la ría detrás.
En la mesa mandan los productos de la ría (navajas, almejas, berberechos) y la lamprea del Ulla, un clásico para quien quiera probar sabores tradicionales. Los vinos de Rías Baixas encajan bien con todo eso.
Fiestas y tradiciones
El primer domingo de agosto se celebra la Romería Vikinga, recreación del desembarco normando con asalto simbólico a las Torres do Oeste. Está declarada de Interés Turístico Nacional y reúne a muchísima gente. En agosto también llegan las fiestas patronales, con ambiente de verbenas y celebración de pueblo.
Mejor época
- Primavera y primeros días de otoño: suele ser cuando mejor se pasea por la ribera, con menos gente y buena luz.
- Primer domingo de agosto: si vas por la Romería Vikinga, cuenta con aglomeraciones; si buscas tranquilidad, evita esa fecha.
Errores típicos
- Ir en el domingo de Romería Vikinga sin margen: se llena y el ambiente cambia por completo.
- Quedarse solo con “las torres” y no acercarse al río: el paisaje es parte de la visita.
- Visitar con prisa: aquí manda el paseo corto, la calma y el cambio de luz.