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sobre Cuntis
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En la comarca de Caldas, a medio camino entre las Rías Baixas y el interior pontevedrés, Cuntis se entiende con calma. Con unos 4.500 habitantes y alrededor de 200 metros de altitud, mantiene un pulso termal muy reconocible y un punto rural que aparece en cuanto te alejas unas calles del centro.
Aquí manda el agua. Los manantiales y las instalaciones termales llevan siglos marcando el ritmo de la villa. El resto lo ponen el bosque atlántico, las parroquias dispersas y ese paisaje gallego de aldeas, piedra y verde que acompaña sin hacer ruido.
Qué ver en Cuntis
- Iglesia de Santa María de Cuntis: conserva huellas de origen románico; merece entrar y mirar con atención.
- Capilla de San Lázaro (Estacas): pequeña, muy ligada a la tradición local, con interés histórico.
- Pazos y casas nobles: se reparten por el municipio; muchos son privados, así que lo normal es verlos desde fuera, al pasar.
- Fuentes y manantiales: la Fuente del Roncador, conocida por sus aguas ferruginosas, es una parada fácil.
- Etnografía rural: hórreos, cruceiros y molinos aparecen en paseos entre aldeas y caminos.
Qué hacer
El termalismo sigue siendo el gran reclamo: baños y tratamientos vinculados a aguas mineromedicinales.
Para caminar, la Ruta del Río Arnego acompaña el río entre bosque de ribera, molinos y pequeños puentes. También encaja para bici si te apetece rodar por carreteras secundarias, con tráfico contenido y ambiente de parroquia.
En la mesa, manda la cocina gallega de producto: huerta, carnes y lo que toque en temporada.
Errores típicos
- Quedarse solo en el entorno termal: lo bonito suele empezar cuando te metes por caminos hacia las aldeas y el río.
- Ir con prisas: entre iglesia, fuentes y un paseo fluvial, Cuntis gana cuando se le da tiempo.
- Entrar en fincas o recintos privados para “ver el pazo”: mejor respetar cierres y verlos desde la vía pública.
Mejor época
Primavera y otoño son los momentos más agradables para caminar: luz suave, verde a tope y menos calor. Verano trae más ambiente por las fiestas y más movimiento. Invierno suele ser tranquilo y encaja bien si el plan es centrarse en el termalismo y paseos cortos.