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sobre Portas
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En la comarca de Caldas, a veintitantos kilómetros de Pontevedra, Portas es un municipio tranquilo del interior pontevedrés (ronda los 3.000 habitantes). Aquí manda el ritmo rural: parroquias dispersas, viñedos y huertas, caminos estrechos entre casas de piedra y ese verde atlántico que lo cose todo.
El nombre ya sugiere paso y cruce de caminos. Y es justo la sensación al moverse por la zona: aldeas conectadas por corredoiras, cruceiros al borde de la carretera, capillas y alguna casa señorial que asoma tras un muro de granito. No es un lugar de “grandes hits”; funciona mejor si vienes con tiempo y ojos para los detalles.
Qué ver en Portas
- Iglesia parroquial de Santa María de Portas: el templo de referencia, con reformas de distintas épocas (muy habitual en la Galicia rural).
- Cruceiros: en cruces de caminos y entradas de aldeas; algunos tienen buena cantería.
- Pazos y casas señoriales (por fuera): muchos son privados, pero desde la vía pública se ven blasones, hórreos y cierres tradicionales.
- Paisaje rural: senderos entre carballeiras y castaños, regatos pequeños y zonas de cultivo que cambian con la estación.
Qué hacer
- Caminar por caminos rurales entre parroquias, con desniveles suaves.
- Comer cocina gallega de producto: huerta, carnes, empanadas y platos de cuchara cuando toca.
- Vino: estás en área de influencia de Rías Baixas; el viñedo aquí no es decorado, es parte de la vida.
- Bici: carreteras secundarias con poco tráfico para enlazar con Caldas de Reis o Pontecesures.
Si solo tienes 2 horas
- Acércate a Santa María de Portas y date una vuelta por el entorno inmediato, sin prisa.
- Haz un recorrido corto por aldeas cercanas (a pie un tramo o en coche despacio) fijándote en cruceiros, hórreos y casas de piedra.
- Para a tomar algo y pregunta por una corredoria bonita en la zona: suelen salir buenas recomendaciones.
Errores típicos
- Ir con prisas: Portas se disfruta más a ritmo lento que con lista de “puntos”.
- Aparcar donde estorba: en aldeas y caminos estrechos, deja el coche sin bloquear entradas ni pasos de tractor.
- Entrar en fincas o pazos privados: mejor mirar desde el camino; aquí los límites se respetan.