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sobre Agolada
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En la comarca de Deza, Agolada es un municipio del interior de Pontevedra, a unos 580 metros de altitud. Aquí la Galicia rural se entiende por parroquias dispersas, caminos entre prados y aldeas con hórreos, cruceiros y casas de piedra. El paisaje es el que uno espera tierra adentro: colinas suaves, manchas de robles y castaños y un ritmo tranquilo que se nota en cuanto te bajas del coche.
Por situación, queda bastante a mano para moverse entre comarcas, pero lo mejor es tomárselo como un alto sin prisas: más de pasear y mirar que de ir marcando puntos en un mapa.
Qué ver (sin correr)
- Iglesia parroquial de San Martiño de Agolada: piedra, proporciones sobrias y ese aire de templo de interior gallego, sin alardes.
- Casco urbano: un paseo corto para fijarse en casas tradicionales, algún hórreo y cruceiros en plazas y cruces.
- Entorno rural: pistas y senderos que enlazan parroquias, con fuentes y lavaderos que siguen al lado del camino.
Si solo tienes 2 horas
- Pasea por el centro con calma: cruceiros, hórreos y detalles de la arquitectura popular.
- Acércate a San Martiño y rodéala: a veces lo mejor está en la vuelta, no en la fachada.
- Remata con un tramo corto por una pista rural cercana para llevarte la foto del mosaico de prados y aldeas.
Qué hacer
Lo más agradecido es caminar entre parroquias: recorridos suaves por pistas rurales, sin grandes desniveles, y buenas vistas cuando el cielo abre. En mesa, manda la cocina de la zona (cocido, lacón con grelos, ternera y huerta) y, en temporada, setas.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas de San Martiño giran en torno al 11 de noviembre. En verano, cada parroquia mueve su propia romería y verbena. También hay Carnaval con guiños al entroido, y el calendario religioso marca buena parte de la vida local.
Información práctica
Cómo llegar: Por carretera desde Lalín y la PO-534. Desde Santiago o Pontevedra, el trayecto ronda una hora (según punto de salida y tráfico).
Consejos: Calzado cómodo y una capa de abrigo incluso fuera del invierno; aquí refresca antes que en la costa. Si vienes a caminar, mejor con varios días sin lluvia: el terreno se vuelve pesado y el paseo pierde gracia.