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sobre Vila de Cruces
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En la comarca de Deza, entre colinas suaves y valles verdes del interior gallego, Vila de Cruces conserva el pulso de parroquias dispersas, casas de piedra y caminos tranquilos. Con algo más de 5.000 habitantes, aquí lo que apetece es bajar revoluciones: fijarse en los hórreos, escuchar el agua en los regatos y entender cómo el patrimonio encaja en un paisaje trabajado desde hace generaciones.
El nombre recuerda los cruceiros que aparecen en cruces de caminos y atrios. No hace falta ir con prisa: moverse despacio por aldeas y parroquias suele ser el mejor plan.
Qué ver
- Iglesia de Santa María de Cruces: templo de origen medieval, con base románica y añadidos posteriores. Merece una parada por la piedra y por el ambiente del atrio.
- Pazo de Liñares: una de las referencias señoriales del municipio, con buen porte de granito. Si es propiedad privada, respeta accesos y límites; se disfruta también desde fuera.
- Cruceiros: aparecen repartidos por el término municipal; algunos son piezas finas de cantería y ayudan a leer los antiguos caminos.
- Hórreos y molinos: se ven en muchas aldeas y cerca de cursos de agua; aquí forman parte del paisaje, más que de una lista de “monumentos”.
Qué hacer
- Paseos entre parroquias: rutas sencillas por pistas y carreteras locales, entre robles y castaños.
- Arquitectura rural: corredores, hornos, patios y pequeñas huertas; lo mejor es caminar sin rumbo fijo y parar donde te llame la atención.
- Cocina de la zona: productos y recetas de la Galicia interior (carnes, empanadas, lacón con grelos, quesos). En domingo o festivo suele notarse más movimiento.
- Setas en otoño: solo con conocimiento y prudencia; mejor acompañado por alguien que sepa.
Si solo tienes 2 horas
- Vuelta tranquila por el núcleo de Cruces y visita a Santa María.
- Recorrido corto en coche por alguna parroquia cercana para ir enlazando cruceiros y hórreos.
- Si te cuadra, acércate a un regato o a un molino que veas desde el camino (sin salirte de trazados evidentes).
Errores típicos
- Querer cubrir demasiadas parroquias en poco tiempo: aquí el atractivo está en el ritmo lento.
- Meterse por pistas muy estrechas sin sitio para cruzar o dar la vuelta; mejor elegir puntos amplios y no bloquear accesos a fincas.
- Asumir que todo se puede visitar por dentro: pazos y propiedades privadas se miran desde fuera y con respeto.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Pontevedra, por la N-541 hacia Ourense. Desde Santiago, por la AG-53 y después la N-525. Para moverse entre parroquias, el coche facilita mucho.
Mejor época: Primavera y otoño son agradecidos para caminar y ver el paisaje con color. Verano suma ambiente por las fiestas. Invierno puede traer días cortos y alguna limitación de horarios, según el lugar.