Artículo completo
sobre As Somozas
Ocultar artículo Leer artículo completo
As Somozas es un municipio pequeño del interior gallego, cerca del área de Ferrol. El viaje aquí va de aldeas dispersas, carreteras locales y un paisaje de colinas suaves, prados y regatos. Es una Galicia tranquila, con hórreos, cruceiros y parroquias que siguen marcando el ritmo del territorio.
Qué ver en As Somozas
- Iglesias parroquiales, como Santa María de Devesa y San Xoán de Somozas: arquitectura religiosa rural, atrios amplios y entorno de aldea.
- Hórreos repartidos por las aldeas: algunos muy bien conservados, en piedra y madera, sobre pegollos.
- Cruceiros en caminos y encrucijadas: patrimonio popular que aparece cuando se camina sin mapa.
- Paisaje rural: mezcla de robledales y castaños con zonas de eucalipto y pino; los arroyos dan frescor y fotogenia en días húmedos.
Qué hacer
Caminar por pistas y caminos que conectan aldeas (mejor con calzado que aguante barro si ha llovido) y recorrer el municipio a ritmo lento, parando en fuentes, capillas y cruces de camino. La fotografía funciona bien con nieblas de mañana y luz baja de tarde, cuando el verde se vuelve más profundo.
En la mesa mandan los productos de casa: ternera gallega, lacón y cocidos de matanza, cachelos, pan de pueblo y cocina de temporada en locales sencillos.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas llegan sobre todo en verano, ligadas a las parroquias: misa, procesión y verbena. También aparecen celebraciones de Corpus Christi (con alfombras florales en algunas localidades) y San Xoán, con sus rituales de solsticio.
Si solo tienes 2 horas
- Da una vuelta en coche por alguna parroquia y baja a estirar las piernas en los alrededores de la iglesia (suelen concentrar cruceiros, hórreos y el pulso del lugar).
- Haz un paseo corto por una pista entre prados y regatos; con 30–40 minutos ya te llevas la foto y el ambiente.
- Remata con una parada tranquila para comer algo de cocina casera en la zona (sin buscar sofisticación: aquí manda lo sencillo).
Errores típicos
- Ir con prisas: lo mejor pasa entre aldeas, no en un solo punto.
- Confiar en “improvisar” sin coche: el municipio es disperso y el transporte público no siempre encaja.
- Meterse por pistas estrechas sin sitio para dar la vuelta: si dudas, para antes y sigue a pie.
- Aparcar tapando entradas de fincas o pasos de maquinaria: deja margen, aunque parezca que “no pasa nadie”.